
Las estafas virtuales bancarias crecieron más del 3000%
Editor
No hay dudas de que el "phishing" bancario es uno de los más extendidos; sobrados ejemplos conocemos todos los días que no dejan de alimentar estos números.
Pero, ¿Cómo poner un límite a esta desalentadora tendencia? ¿Qué nos pasa como usuarios que seguimos cayendo en las redes de los ciberdelincuentes?
Durante el año pasado, la declaración de pandemia de Covid-19 no hizo más que acelerar el proceso de digitalización de nuestras vidas: trámites, pago de servicios y operaciones bancarias por internet; compras online en supermercados, indumentaria y electrodomésticos; estudiar, festejar cumpleaños y encontrarnos con amigos por Zoom y tanto más. Pero, todo este fenómeno no fue acompañado, en muchos casos, por un uso responsable de la tecnología.
A pesar del gran trabajo de concientización y educación a través de campañas realizadas por entidades bancarias, comercios y todo tipo de empresas, hoy nos encontramos respondiendo de la misma manera a ataques que no han cambiado mucho. Lo que sí vemos es que son cada vez más extendidos y se encuentran por todas partes. Por eso, debemos estar más alertas que nunca.
Es imprescindible que nos acerquemos a la tecnología de manera consciente, asumiendo los riesgos que conlleva su uso irresponsable, y que tomemos verdadera noción del valor que tiene nuestra información personal (qué es confidencial, qué se puede compartir, etcétera).
Muchos responsabilizan a las redes sociales, los bancos o las plataformas por los ataques, pero no dejan de ser nuestros propios errores o debilidades lo que alimenta la libre acción de los ciberdelincuentes.
Cuando todos seamos conscientes del uso que hacemos de internet lograremos disminuir los ataques y ahí sí le habremos ganado la batalla al ciberdelito.
Consejos útiles para prevenir estos delitos:
* Mirar con atención el remitente cuando recibimos un correo electrónico. Si es desconocido o nos genera alguna duda, no responder.
* Tener en cuenta que ninguna entidad bancaria nos va a solicitar por mail, mensaje de texto, chat de redes sociales o WhatsApp nuestras credenciales de acceso al homebanking, y mucho menos informar el mensaje aleatorio (token).
* Desconfiar de las promociones grandilocuentes, de los regalos ridículos, de los pedidos de cambios de contraseñas, de la solicitud de datos personales, etcétera, que nos llegan por estos medios. Ante la mínima duda NO RESPONDER y contactarnos directamente con la entidad con la que operamos o el emisor del mensaje.
* Contar con un antivirus actualizado en nuestros dispositivos de uso diario.
* Identificar la veracidad de las páginas web a la hora de realizar transferencias bancarias u otro tipo de transacción.
Siempre tienen que comenzar con https:// y deben tener el candado cerrado al comienzo. Si estamos frente a una dirección (Url) que no cumple con estas características no realizar la operación, detalla el Perito informático forense, especialista en seguridad; socio del Estudio CySI de informática forense a NA


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