Salud recomendó no compartir el mate por aumento de enfermedades respiratorias

El Ministerio de Salud de la Nación lanzó una campaña informativa en toda la Argentina donde recomienda, entre otras cuestiones, no compartir artículos personales, más aún si se tiene síntomas respiratorios o se convive con una persona de riesgo.

Interés General 28/05/2024 Editor Editor
mate
El mate es una de las bebidas más tradicionales entre los argentinos.

El frío intenso ya se siente en la provincia de Entre Ríos y una de sus consecuencias no deseables es el aumento de la circulación de virus que producen enfermedades respiratorias. La mayor cantidad de actividades a puertas cerradas, no respetar medidas de higiene personal y no contar con las vacunas necesarias cuando se es población de riesgo hacen que los casos de influenza, bronquiolitis, bronquitis y Covid-19 se incrementen en todo el país.En ese marco, el Ministerio de Salud de la Nación lanzó una campaña informativa en toda la Argentina donde recomienda, entre otras cuestiones, no compartir artículos personales como mate, vasos, cubiertos y utensilios, más aún si se tiene síntomas respiratorios o se convive con una persona de riesgo.

Otras de las medidas anunciadas son lavarse las manos con agua y jabón después de volver de la calle, antes de cocinar o comer y después de ir al baño o cambiar pañales. Además se sugirió utilizar un barbijo o cubreboca para atender a los bebés (cambiarlos, preparar o darles la comida, bañarlos tenerlos en brazos, jugar con ellos) y ventilar todos los ambientes a diario, aunque haga frío.

Sobre los braseros y estufas a leña deben ser encendidos y apagados fuera de la casa. Y no hay que usar el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente. A los fumadores se recomendó evitar hacerlo y mantener los ambientes libres de humo. En caso de que aparezcan síntomas relacionados a una enfermedad respiratoria, no hay que automedicarse ni usar remedios caseros. “Hacerlo podría dificultar un diagnóstico correcto, empeorar el cuadro o producir una intoxicación grave”, señalaron desde la cartera sanitaria nacional.

Además se debe cubrir la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo para evitar contagios y tirar a la basura los pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos. A su vez, si los síntomas persisten, la persona debe guardar reposo y evitar el contacto con otras personas hasta sentirte mejor y que hayan pasado al menos 24 hs de la desaparición de la fiebre.

“Evitar especialmente el contacto personal con personas vulnerables (inmunocomprometidas o con factores de riesgo para enfermedad grave por infección respiratoria) durante al menos 5 días desde el inicio de los síntomas y, luego, extremar cuidados hasta el día décimo (usar barbijo, ventilar los ambientes, lavarse las manos)”, precisaron en el informe. Si los síntomas empeoran o persisten, se debe realizar una consulta médica.

Vacunación

Por último, se recordó cuáles son las vacunas necesarias y a qué edad deben colocárselas las personas. La de la gripe requiere de dos dosis para todos los niños de entre 6 y 24 meses si es la primera vez que se vacunan separadas de 4 semanas. En el caso que hubieran recibido dos dosis anteriormente deben recibir la dosis anual.

Una dosis anual para el personal de salud, personas mayores de 65 años, embarazadas, puérperas hasta 10 días posteriores del egreso de la maternidad (si no se vacunaron durante el embarazo) y personas con factores de riesgo como: enfermedades respiratorias, cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, enfermedad oncohematológica y trasplante, y otros como personas con obesidad, insuficiencia renal crónica en diálisis, menores de 18 años con retraso madurativo grave, síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones congénitas graves, tratamiento crónico con ácido acetilsalicílico en menores de 18 años, convivientes de personas con enfermedad oncohematológica, convivientes de personas recién nacidas prematuras.

La vacuna para la neumonía corresponde adultos mayores de 65 años (esquema secuencial de dos vacunas) y personas de 5 a 64 años con problemas en su sistema inmunológico o con enfermedades crónicas (respiratorias, cardíacas, hepáticas, diabetes, entre otras). Las vacunas de la tos convulsa y coqueluche son la quíntuple que se aplica a los 2, 4 y 6 meses de vida y un refuerzo entre los 15 a 18 meses.

 
 

 

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