Sobre un edificio en emergencia que no fue tal

Opinión 06/01/2023 Por Editor
Por Juan Carlos Chagas.-
Juan Carlos Chagas

Seguí con preocupación estos últimos días las noticias sobre las condiciones de infraestructura de un complejo habitacional de nuestra ciudad. 

Todo indicaba que estaba en emergencia su estructura con peligro de derrumbe, el Barrio Molinos (no me gusta utilizar los 'ex' inexplicables a esta altura de los tiempos, todo un anacronismo, como así el ex Cipo) donde habitan muchas familias, es decir seres de carne y hueso. Chicos, grandes y mayores. 

En una edificación que no es tan vieja y que fue erigida en un lugar no muy adecuado por un suelo de dudosa calidad. 

Algunos me informaron que en ese subsuelo hubo una cisterna y que por lo tanto sobre ese espacio vacío, se asentaban los cimientos de esta vivienda colectiva. Vaya a saber la rigurosidad de esta versión.

Otros que las vibraciones por el paso cercano del tren, atentaban contra la solidez y salud de la construcción.

También, muchos, tejieron teorías por demás extrañas, originadas seguramente en versiones pueblerinas, propio de la cotidianeidad en las calles.

El corre, ve y dile.

Que esa construcción, que nos preocupó en un primer momento y nos debe preocupar a todos, COMO 'TODO' LO QUE OCURRE en una comunidad, se hizo con recursos del Fonavi; que no, que estaban equivocados, que era del IAPV, que era de... bla bla bla.

Aprendí en mi espontánea atención al tema -por lo alarmante-que las paredes no tienen rajaduras verticales -sinónimo de eventual derrumbe- y que sí pueden encontrarse en cambio algunas horizontales más benignas.

Producto estas últimas atribuibles seguramente, a una falta de mantenimiento, pintura, sellado, etcétera.

Inspección en el lugar

Lo cierto es que en las últimas jornadas, se constituyeron en el lugar funcionarios municipales del área específica. Hicieron un relevamiento ocular el último día del año, el 31 cuando todos aguardábamos que el 2022 se fuera cuanto antes- y en días por venir, harán los ingenieros y arquitectos, un cálculo de estructura para descartar cualquier peligro de derrumbe.

Correspondía por jurisdicción -se preguntaron algunos mezquinos-que los mencionados se abocaran a esa tarea?. Los papeles en la teoría miserable, decían que no, porque es una obra que en su momento hizo la provincia o Nación o vaya a saber quién y cuya ejecución fue a través de una constructora local hoy desaparecida. 

Sí, con acento, correspondía, es la repuesta porque el compromiso social para con los ciudadanos debe primar, principalmente, si la existencia está en juego.

Hubo algunos que intentaron hacer politiquería de esta situación a priori dramática, pero fracasaron en el intento. Ni siquiera fueron escuchados por propios, menos por extraños. 

Por el momento nos queda la tranquilidad que no fue lo que se avizoraba pero que nos debe mantener atentos. 

Sobre este tema y sobre todos. 

Hay que enseñar o inculcar a nuestros vecinos -fue sugerido por quienes hicieron el relevamiento- que residen en complejos habitacionales, aunque suene a obviedad, que la organización interna a través de un consorcio es una buena herramienta y necesidad impostergable para el bien común. Para los que viven bajo un mismo techo.

No para pedir ayuda, que es la primera tentación, aunque legítima, sino para ayudarse a sí mismos como primer paso, aunque puedan ser convidados de piedra frente a una construcción que pueda exhibir o no, fallas de origen. 

La consigna sería "Vamos a estar juntos y sentirnos bien".

PD: No tengo necesidad de quedar bien o mal con nadie, sólo me mueve la solidaridad y la inquietud de ir para adelante y sembrar, humildemente, conciencia.

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