Amaneceres del ser entrerriano

Editorial 22/11/2021 Por Editor
La nota que realizó el periodista Rodrigo Peruzzo sobre Luis D’elia para el diario EL DIA de Gualeguaychú no tiene desperdicio, por lo que decidimos reproducirla completa en la página tres de la edición en papel de diario EL SOL. A Luis, “le tocó bailar con la más fea” y, como en la misma nota lo dice, pasó años en la cárcel por hechos que ahora ni siquiera van a ser investigados porque se determinó que no constituyen delito.
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Pero, mientras llegaron a esa conclusión, la mal llamada justicia mantuvo encarcelado en la cárcel de Ezeiza al dirigente social, en lo que se llama un “adelanto” de una pena incierta y nadie pudo hacer nada para modificar esa INjusticia. ¿Cómo calificar entonces este hecho?

Una de las tantas hijaputeces que comete el Poder Judicial que cada vez cae más abajo en la consideración de la ciudadanía, pues hechos como este no son excepcionales, sino que resultan moneda corriente en el despacho de prisiones preventivas interminables y condenas sin pruebas determinantes donde la regla de que la duda beneficia al reo, no existe, y ante la duda, se condena.

No quiere decir que Luis resulte libre de todo pecado, pero no se lo podría encarcelar por su fama de hombre temperamental que con aciertos y errores embistió contra la autoridad  y ocupó una comisaría y encabezó protestas sociales y refriegas como la que participó el productor entrerriano Alejandro Gahan, hoy su amigo y anfitrión en su casa, en el campo, cerca de Gualeguaychú.

Esta sórdida historia de abusos de los funcionarios del Poder Judicial, encontró su contracara humanista en el campesino Alejandro Gahan que enaltece el ser entrerriano, ese hombre forjado en el campo, después del entredicho y las trompadas en la plaza, no solo comprendió por qué Luis actuaba como lo hacía sino que fue más allá de perdonarlo, lo visitó en la cárcel y terminaron siendo amigos tanto que ahora lo recibe en su casa.

Lo que debería ser normal, termina siendo una historia digna de ser contada porque no hay grieta alguna cuando existe comprensión y esa es uno de los agregados a la facultad de sentir afecto y demostrar solidaridad entre las personas y Alejandro demostró su humanidad con Luis distinguiéndonos al resto de los entrerrianos, merezcamos o no, esa distinción como si todos fuéramos unos humanistas igual que él.

Ocurre, que el hombre de campo, a pesar de que vive ahora casi como en la ciudad, teniendo los mismos servicios de internet  y televisión, todavía no resulta contaminado. Aparte, su vida es distinta al estar en un medio agreste, en comunicación permanente con los animales, las temperaturas y las necesidades de lluvias, los amaneceres y atardeceres, el resultado de las cosechas y su particular forma de ver la vida, ofrece una perspectiva humanista de la vida.

Brindemos por ello y que no se apague nunca esa llama encendida del ser entrerriano que ha demostrado que no existen grietas, si hay buen corazón.

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