METIENDO EL PERRO

Editorial 12/11/2021 Por Editor
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FAKE NEWS

Con la proliferación de las redes sociales muchas personas opinan y difunden hechos que no son ciertos, algunos porque les gusta infundir temor y otros porque extienden su natural deseo de contar mentiras como si fueran verdades, emulando a las chismosas de barrio que arman historias inciertas y que terminan en problemas y enconos vecinales.

Hay otros, que influyen en la opinión pública a través de las redes pero mediante un trabajo rentado, son los trolls, utilizados por algunos partidos políticos para sembrar noticias falsas en las redes para desprestigiar a sus adversarios políticos.

Finalmente, hay medios que cuentan con infraestructura técnica, periodistas renombrados y se ocupan de problemas que son ciertos -como el Campo del Abasto- pero, por aquello tan antiguo de que “todo es de acuerdo al color con que se lo mire”, le han dado a la cuestión un sesgo político que lo descalifica como la búsqueda de una nota social destinada a cambiar el destino de la gente que se gana la vida honestamente revolviendo basura.

En esa maraña de chismosos, trolls, profesionales e inútiles que se creen “genios” por copiar y pegar información -aunque sea falsa- el ciudadano queda expuesto a un bombardeo de hechos falsos como si fueran ciertos.

Uno de estos ha sido la falsa noticia del “feroz ataque de un pitbull a una alumna de la escuela Mariano Moreno”, titular principal de ayer de un diario local que funciona sin periodistas, el hecho nunca existió, es una “fake news”, que causó temor en los padres de las alumnas de esa escuela e incluso, se dijo, que unos padres salieron a buscar al inexistente perro, es decir, sin lugar a dudas se infundió terror a la población. El Sol, por el contrario, publicó que existió un hecho con alumnos de la escuela Benito Garat que se encontraban jugando con una pelota y un cachorro de Pitbull, corrió tras la pelota y la mordió, y constató que en la Escuela Moreno no existió ningún hecho, reconfirmó la noticia con el Jefe de Operaciones de la Policía local y publicó la verdad en sus páginas, lo cual no es nada extraordinario, sino una norma habitual en el periodismo.

Hacernos eco de publicaciones en redes sociales sería quedar expuestos a ser acusado del delito previsto en el art.211 del Código Penal, que reza: “Será reprimido con prisión de dos a seis años, el que, para infundir un temor público o suscitar tumultos o desordenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común, o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos”. el delito es de “intimidación pública” y se aplica quienes copien o difundan contenidos falsos.

Por ello, antes que los padres salgan corriendo a ver el estado de salud de sus hijas, supuestamente amenazadas por el Pitbull “fantasma”, pongan atención a la fuente saber ¿quién lo dijo? es fundamental para descubrir una publicación falsa. Desestimar las viralizaciones de noticias sin referencias o con  declaraciones anónimas o de “medios” que abusan del “copie y pegue” es tan importante como cuando concurre a un sanatorio y que en lugar de un médico lo atienda el operario que revela las radiografías y se ilusiona después de 20 años haciendo placas que es “doctor”, o el que mantiene el sistema del sanatorio, experto en computación, se presente como el “director” y “propietario” ¿de qué?, de una farsa. Cambalache siglo XX, problemático…

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