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OLVIDANDO A LOS VIEJOS

Editorial 21/09/2021 Por Editor
La crónica del hecho acontecido en España donde dos ancianos fueron encontrados fallecidos en su cama, dos meses después de su muerte por Covid-19, sin que nadie se hubiera percatado antes y que dará guion a una película de un fotoperiodista tratando de concientizar sobre el olvido a que se somete a los viejos, hecho que ocurre en España como en otras latitudes.

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Nosotros, aquí somos más tanos, si bien se respeta bastante a los más grandes, no siempre le damos el lugar que se merecen en nuestras vidas. Tal vez, por estar preocupados por cuestiones que creemos más importantes, vamos dejando relegados a los viejos y puede pasar como en Alicante, en España, que se percaten de su ausencia y los encuentren finados.

El caso, que se publica en las páginas de internacionales de nuestra edición de hoy, es paradigmático  y lamentable, fueron los vecinos quienes descubrieron al matrimonio de viejos por el olor que despedían sus cuerpos y no porque algunos de sus familiares haya ido a visitarlos.

Debió haber sido terrible para el marido, pues se determinó que la mujer murió primero, y éste decidió ponerle un crucifijo en su pecho y dejarla acostada en su cama, mientras él cursaba la enfermedad y finalmente falleció, sin establecer aún la diferencia de días que ocurrieron entre la muerte de uno y otro, es imaginable lo que habrá pasado esta persona en tales circunstancias.

Acá, vemos un panorama más alentador, las mismas páginas de esta edición muestran como se festejó el Día del Jubilado y en general, somos como decía antes, más familieros pero subsiste en amplias capas de la sociedad un paulatino y preocupante “olvido” de nuestros mayores.

Creo, que cuando más geriátricos se abren en las ciudades, más se amplía el interés de algunas familias de deshacerse de sus viejos e internarlos para que “los cuiden” otros, porque sus familias no pueden o no quieren ocuparse de quienes los precedieron en la vida y finalizan sus días rodeados de otras personas o estableciendo lazos entre desconocidos porque su propia sangre están “ocupados”.

Nadie piensa, a esa altura, que ellos también si la vida les da la oportunidad, llegarán a ser viejos un día y podrán ser tratados de la misma manera por sus hijos y sus nueras que los instalarán en un geriátrico para que “los cuiden” que es lo mismo que decir “lejos” para que “no jodan”.

Claro que en el caso de los fallecidos en España, estarían mejor en un geriátrico que solos y abandonados en su propia casa, sin que sus familiares los vean y se preocupen por ellos.

De todos modos, debe ser duro, muy duro, llegar a viejo y terminar olvidado, desechado por sus propios descendientes. No deberíamos olvidar jamás a quienes nos dieron la vida y nos precedieron en ella, dándonos todo para que seamos quienes somos hoy. Debemos ser agradecidos y este agradecimiento empieza por casa y por nuestros propios padres y abuelos. No los dejemos solos, ni abandonados, démosle lo que necesitan que es amor y comprensión.

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