Gob er ola de cuidados

Búhos de Cementerio

Editorial 15/09/2021 Por Editor
Habiéndolo conocido y tratado a Enrique Tomás Cresto, que alguien haya pegado una boleta de la lista opositora a la de su nieto de igual nombre, en el panteón donde se guardan sus restos y los de su nuera y madre de Enrique, le produciría una sonrisa y nada más.
BÚHO EN CEMENTERIO

Es que no hay que darle más importancia de la que tiene una actitud de algún “búho” de los que pululan por el cementerio, aunque este humano que irreflexivamente dejó en la puerta del panteón esa boleta.

Los búhos, son aves nocturnas que sugieren muchos mitos y supersticiones, de acuerdo a cada cultura y tiempo, incluso considerados en los libros sagrados, pero claro que acá estamos hablando de búhos humanos.

El único parecido que tienen con las aves, éstos es que son sucios, se lo considera “impuros” (no se pueden comer) y que están asociados con el Príncipe de las Tinieblas, por eso la actitud la hicieron durante la noche y a escondidas.

En otro orden, más terrenal y humano, el intendente de Concordia,

Alfredo Francolini pisó el acelerador a fondo y pidió la renuncia de todos sus funcionarios, una actitud de alto impacto que tiene como único antecedente a estas horas por lo decidido por la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, quien pidió la renuncia de todo su gabinete y que, seguramente, será una actitud que tendrá efecto “cascada” en todo el país.

Dos son las lecturas de este pedido, el primero, demostrar el acatamiento de la voluntad popular, para quienes ven de afuera la movida, y segundo, en lo estrictamente interno, sacarse de encima a quienes no solo no militaron sino que lo hicieron a favor de “la contra”, aunque otros ven también la oportunidad de deshacerse de inútiles y piantavotos.

De todas formas, una oxigenación del funcionariado a mitad del camino, podría servir para mejorar la gestión, aunque esto no alcance para torcer la cercana elección, es una muestra de que en el barco no pueden convivir todos si se quiere llegar a buen puerto.

Primero, bajarán a los polizontes, quienes viajan escondidos en el barco, luego a los que tratan de poner “palos en la rueda”, después a los holgazanes y liberado de ese lastre, se reiniciarán las tareas para mejorar el funcionamiento y arribar a buen puerto.

La tarea no es fácil, hay densos nubarrones en el cielo que preanuncian tempestades y mar revuelto con altas olas, pero si el capitán mantiene firme el timón y no ceja al canto de sirena de que “vamos bien”, agudiza la vista para no chocar contra peñascos y el vigía le advierte a tiempo los peligros que avizora desde el palo mayor, puede aún sortear la mar embravecida y cruzar rayos y centellas.

El resto de la tripulación espera que adopte esa actitud, fuerte, decidida y audaz, destinada a demostrar a propios y extraños que es un capitán con todas las de la ley: fuerte, decidido y corajudo, que son los atributos necesarios para quien está al mando y debe guiar el barco, con buen o mal tiempo, pero siempre firme en el timón.

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