
EL DURO PESO DE LA “LEY”
Editor
Sus conductores fueron “identificados”, mientras el tercer conductor que no estaba involucrado en delito alguno, sino en una simple infracción de tránsito: no tenía carnet, no tenía seguro y tampoco tenía casco, le quitaron la moto como a los dos anteriores.
¿Quiénes fueron detenidos?
Los supuestos “ladrones”, “cacos” o “chorros”, o como se les quiera llamar, quedaron en libertad porque los ampara el derecho de “inocencia”. Mientras que al infractor que era dueño del ciclomotor (pero que había infringido toda la reglamentación vigente en materia de circulación vial), primero le quitaron la moto y, como se enojó y felicitó a la madre de los funcionarios, lo detuvieron considerando que no es necesario ningún juicio para comprobar su culpabilidad pues ya estaba a la vista: no tenía los elementos de seguridad y por lo tanto le retuvieron la moto y, ante su enojo: “marche preso”.
De tal manera que parece un contrasentido: los chorros quedan en libertad y el muchacho que es dueño de la moto pero infringe (no comete un delito, sino una infracción) las condiciones para circular conduciendo una moto, se la quitan y como chilla y putea, lo meten en cana.
De tal manera, que a los dos primeros, no les importa un rábano que les secuestren las motos, salen a robar otras y siguen en ese espiral interminable de desapoderamiento de motos a “caño”, y el jovencito que es dueño de la moto, y como sabe lo que cuesta comprarla, se queja a grito pelado y putea, por lo que durmió anoche en un colchón de paja y seguramente hoy le tocará lo mismo hasta que mañana, lunes abran los tribunales y después de verdugearlo un poco con el “pianito”, trasladarlo a la Central y de aquí a Tribunales, puede quedar en libertad, sometido a un proceso.
En realidad, debería adoptarse por parte de la autoridad que tiene a su cargo el control de la Ley de Tránsito, en el ámbito local, una morigeración al secuestro con la aplicación de una multa SIN SECUESTRO a la primera vez y recién aplicar el secuestro cuando el infractor NO QUIERE cumplir con la ley, se hace el renuente y aquí si conviene que le quiten su, en ciudades como la nuestra la moto cumple una verdadera función social.
Tal vez, daría para una discusión en el ámbito que corresponde, pero hay que aflojar la mano, más en tiempos como los actuales, con pandemia y crisis para que agravarla aplicando todo “el peso de la ley” contra el simple infractor.



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