EN EL HORNO

Editorial 28 de mayo de 2021 Por Editor
Si tuvieras la desgracia de tener algún familiar con Covid que requiera atención en Cuidados Intensivos deberás resignarte a verlo morir. No hay posibilidades de conseguir una cama en ninguna UTI, las que hay son pocas y están todas ocupadas.
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Es doloroso pensar que solo se consigue cuando el inquilino de esa cama la deja porque se curó (uno de cada tres internados en UTI) o porque lo sacaron sin vida ensobrado en una bolsa de nylon negra.

No es cosa de buscar culpables, el Estado hizo esfuerzos pero no fueron suficientes, somos pobres y a veces se requiere de audacia e imaginación para atropellar contra dificultades que parecen imposibles de solucionar y se opta por el “stay still” como dicen los ingleses que en criollo es “quedarse quieto” esperando que la Divina Providencia venga en auxilio de los sufrientes y como hay tantas personas que sufren e imploran favores, los que comandan el universo deben estar muy ocupados para evitar males mayores que nuestras vidas y las de nuestros seres queridos, por lo que estamos “a las buenas de Dios”.

Concordia alcanzó ayer el mayor número de casos de toda la Provincia, sabemos que la cepa más peligrosa que diezmó a los habitantes del Mato Grosso en Brasil y se extendió hacia todas las latitudes es la más numerosa de las que circulan por nuestra ciudad y con el agravante que ataca a los más jóvenes y sin enfermedades, quitándoles la vida en pocos días. La cepa “Manaos” resulta ser la asesina con el agravante que no es una, sino que actúa en banda y son miles de millones, que ahora conocemos que se propagan por el aire, contaminan las superficies, se te suben a tu humanidad y cuando la tienes contigo te convierten en su propagador.

Pero también, nos dicen las infectólogas que miran el virus con instrumentos, que circula la cepa británica y es un combo de diferentes criminales que andan buscando “clientes” con la intención de causar la muerte.

Hasta ahora, nadie sabe si el coronavirus fue creado como un arma biológica destinada a diezmar poblaciones sin afectar los bienes materiales, como si fuera una bomba neutrónica -pero sin radiación atómica- y se escapó de las instalaciones del laboratorio chino. Tesis que ahora está nuevamente estudiadas después de comprobarse que algunos ciudadanos chinos que trabajaban allí, enfermaron antes de conocerse el caso “0” que informó oficialmente ese país.

Lo que sí estamos comprobando con el dolor que nos provocan las muertes es que la pandemia es mucho más amplia y poderosa de lo que habían estimado previamente los expertos. Es más peligrosa, contagiosa y letal.

En ese punto, sin camas a la vista, lo único que podemos hacer los concordienses es guardarnos, esperar que afloje la segunda ola y prepararnos para enfrentar la tercera. Otra, no queda.  

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