Producir o burocratizar

Editorial 24/07/2022 Por Editor
Como sabemos, el complejo binacional hidroeléctrico de Salto Grande fue ideado para lograr el desarrollo y no ser un mero productor de energía.
Salto Grande

Si bien la energía es indispensable para el desarrollo, estamos desperdiciando oportunidades trascendentes para volver a las ideas que impulsaron los pioneros de Salto y Concordia que fueron escuchadas y llevadas adelante por políticos de la talla nada menos que de Juan Domingo Perón, quien refrendó las notas revérsales para construir en “los rápidos del Río Uruguay” la represa de Salto Grande.

Esta idea se ensambla en que Argentina está en inmejorables condiciones para dar un salto socioeconómico hacia adelante favorecida por la necesidad de alimentos que se registra en todo el mundo.

Para ello, necesitamos reacomodar la matriz productiva para que el campo produzca más, y esto se logrará adecuando nuestra política de retenciones, liquidación de divisas a un precio razonable que permita al productor la adquisición de fertilizantes y semillas, sin entrar en esta discusión que no tiene sentido de que liquide sus silos bolsas a precios de remate y reciba pesos devaluados para que luego, con ellos, compren fertilizantes y semillas que no solo se encarecieron a precio dólar sino que NO SE CONSIGUEN.

Los hombres de campo no se pueden suicidar económicamente y pretender que se liquiden en las actuales condiciones. Es lo mismo que salir con un revólver a asaltarlos. Mirando los países cercanos como Uruguay, Brasil y Paraguay, todos productores de granos, que no tienen retenciones, están recibiendo granos contrabandeados de la Argentina para exportarlos desde sus puertos, evadiendo el apetito fiscal para “redistribuir” los ingresos que lograron los que trabajaron alentando lamentablemente la holgazanería de los cobran sin hacer nada, que así se convierten en ñoquis de los campesinos que trabajan. ¿Alguien cree que se puede producir riqueza así?

Volviendo al rol que Perón y sus contemporáneos pensaron para Salto Grande y lo que hemos hecho, estamos lejísimos -a años luz- de hacer realidad esos ideales de desarrollo y nos conformamos con surfear en las aguas del conformismo, en distribuir algunos bienes de escaso valor en escuelas y parroquias, en usufructuar de las regalías y los excedentes pero no en desarrollar en serio con la formidable palanca que ofrece Salto Grande para dar un verdadero Salto Grande al desarrollo.

Rescato el esfuerzo del presidente de la Delegación uruguaya, que ha visualizado un panorama distinto a la de los representantes entrerrianos que no se destacan por sus ideas, sino por ser simples soldados, subalternos con otros roles -más orientado a las tareas contables- que a las del impulso creador y dinamizador de las economías regionales.

Pero, tampoco Carlos Albisu ha visualizado -aún- las posibilidades de producir hidrógeno verde y a través de este producir UREA indispensable para Argentina y Uruguay en la escasez mundial de fertilizantes porque Rusia lo acapara y China ha reducido su producción.

 En realidad, no estoy inventando nada nuevo; cuando Miguel Huarte se encendía en su discurso socialista y muchos lo creían un “loco”, proponía ya producir UREA en Concordia. ¡Qué falta que nos hace hoy Miguel, Jorge Malleret, el gordo Kazilari y toda esa gente de la generación del 60! Hemos traicionado sus ideas y nos hemos convertido en burócratas.

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