La crisis política

Editorial 04/07/2022 Por Editor
La crisis política nacional nos impactará directamente tanto a nivel provincial como local.
Fernández Fernández

Había una cuestión que llamaba la atención en cuanto a la convocatoria del Presidente de la Nación a los gobernadores para apoyar distintas cuestiones como la ampliación de los integrantes de la Corte Suprema en los cuales se veía notablemente reducidas las representaciones provinciales que viajaban a Buenos Aires, entre ellos, fue notable para los observadores la ausencia del gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet.

Esto se empezaba a ver cómo una mengua en el poder del Presidente que trataba de respaldar su gestión en los gobernadores, pero estos no respondieron en la forma que Alberto Fernández esperaba: lo dejaron más expuesto a una confrontación. Primero, en forma larvada; y luego, pública con su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que eclosionó en el acto de Ensenada y simultáneamente con autoeyectarse del sillón de comando del ministerio de economía su ex titular, Martín Guzmán.

Por supuesto, la crisis no tiene el ojo de la tormenta en lo que hicieron o dejaron de hacer los gobernadores. Es un dato solamente de que la política no se nutre de la lealtad que pregonaba Perón sino en la conveniencia y tampoco es un faldón para el gobernador de la provincia que acompaña a quienquiera hasta la puerta del cementerio, pero no esté dispuesto a entrar al mismo. 

Sin embargo, la Perestroika -o reestructuración- del gobierno nacional, si finalmente quedara a manos del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, impactaría fuertemente en Entre Ríos, aunque a última hora se confirma que la ministra no será del riñón de Massa sino de los sectores del Cristinismo y especialmente, del ministro Scioli, por la designación de Batakis.

En esto también se prende un alerta amarilla en la función que cumple el director del ENOHSA, Enrique Cresto, ya que a esta hora no se sabe cuál es la suerte que correrá su jefe, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, si seguirá en su cargo y si los numerosos convenios firmados por el concordiense para la realización de obras de agua y saneamiento en diferentes partes de Entre Ríos, y el país, serán cumplidos.

Enrique había establecido muy buena relación con el Jefe de Gabinete y con el mismo presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien lo elogió por su trabajo en el comando del ENOHSA.

No se sabe cuál es la relación del presidente municipal de Concordia, en uso de licencia indefinida en el tiempo, diputado nacional renunciante para seguir en el cargo nacional y quien había anunciado su vuelta a nuestra ciudad para catapultarse, desde aquí, su afán de llegar al sillón de Urquiza en la casa de gobierno de Paraná.

Sin embargo, su demorada vuelta le complica sus posibilidades en cuanto ha ido perdido perdiendo terreno y se ha envuelto en una burbuja no atendiendo a propios ni a extraños, lo que le ha restado hándicap pues los que quedan heridos son levantados por la ambulancia de los demás candidatos y propios se vuelven ahora ajenos a su proyecto. Si bien todos son importantes, algunos lo son más que otros y su pérdida no puede ser suplantada por nuevos soldados que no tienen aptitudes para cumplir el rol de los anteriores. 

Enrique sabe surfear, pero le falta experiencia en aquello que pregonaba Perón.

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