EN EL HORNO

Editorial 02/05/2022 Por Editor
Cuando las ciudades son grandes metrópolis, suceden hechos insólitos a cada rato tanto por la cantidad de habitantes, mayor densidad en el tránsito, hay más delincuencia y hechos violentos que obligan a tener sofisticados sistemas de seguridad pública en movimiento las 24 horas del día.
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Cualquiera que haya visitado Nueva York recordará el ulular de sirenas de grupos especiales, el sobrevuelo de helicópteros policiales alumbrando potentes luces hacia las rutas y calles de una ciudad superpoblada y se sorprenderá si en un momento concurren a un hecho media docena de móviles policiales en pocos minutos.

Concordia, una ciudad chica con menos de 200 mil habitantes, donde prácticamente nos conocemos casi todos, es generadora de hechos insólitos que alcanzan las tapas de los diarios de todo el país.

Aquí se iniciaron los cortes de rutas y después los saqueos en el 2001, aquí se llevó a cabo una revuelta policial inédita en el país en el 2013, en cuyo desarrollo murieron personas y se generó gran inquietud y daños en supermercados y barrios cerrados para el tránsito.

Ayer, por simple ejemplo, nos enteramos del hombre que caminaba borracho con un bebito de tres meses en sus brazos, casi muerto de frío y desnudo. ¿En qué ciudad ocurrió alguna vez esto? Tal vez en la India o en África, pero ¿en Argentina?

Que un hombre de poco más de 50 años sea atropellado por una moto y muera producto de las lesiones es también un hecho raro, pero sucedió en Concordia este fin de semana.

En Concordia, también surge la diatriba de un recientemente nombrado a instancias del actual gobernador Gustavo Bordet, fiscal de primera instancia arremetiendo contra las máximas autoridades del Poder Judicial de Entre Ríos, a los que según varios portales, trató de DELINCUENTES y de tener “íntimas relaciones con el peronismo” y de conformar una especie de “asociación ilícita”.

¿Se ha dado algún caso parecido en otro lugar del país? No que se sepa. Salvo que el hombre esté desequilibrado emocionalmente  o que su conocido agente de prensa se haya extralimitado en la desgrabación de la nota y ahora diga que no dijo lo que se publicó y que EL SOL no publicará por respeto a la investidura del máximo tribunal de Justicia de Entre Ríos.

Todos estos hechos, concatenados unos a otros, nos hacen ver que vamos derechito al horno.

Se ha descompuesto todo y ya no hay frenos. No lo tenía la moto que atropelló al hombre. No lo tenían los familiares que no impidieron que el borracho salga a la calle con el gurisito desnudo. Y no lo tiene el fiscal para acusar a las máximas autoridades del Poder que representa y en ese cambalache, siglo XX, problemático y febril… todo puede pasar y seguramente pasará porque hemos perdido el norte, el respeto, la consideración y la cordura. Ycuando llegamos a estos excesos ya no hay posibilidad de recalcular. Vamos inevitablemente al abismo.

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