Bicichorros asesinos

Editorial 24/01/2022 Por Editor
La vida no vale nada para esta nueva categoría delincuencial que surgió anoche, los bicichorros, versión sin motor de los habituales malandanzas de los motochorros que asolan a mujeres y peatones descuidados que exhiben sus celulares en cualquier esquina y son sorprendidos por estos HDP.
Editorial - Bicichorros  asesinos

Hábiles rapiñeros, se lanzan con la velocidad de un águila tras la presa a la que despojan de sus celulares en un abrir y cerrar de ojos.

Actúan de a dos, uno conduce la moto y el otro es el brazo ejecutor de la rapiña, con la rápida huida, acelerando el motor y desapareciendo del escenario de su malandanza.

Los asesinos de anoche, en lugar de moto, tenían un bicicleta común –tracción a sangre- pero al parecer una arma poderosa, semiautomática, pues el joven muerto, habría muerto de dos impactos de bala cuyo calibre no se dice porque la Policía informa si han detenido, por ejemplo, al ladrón de una canilla pero no un hecho tan deleznable y trascendente como de un asesinato en plena calle, no es mencionado para nada en ningún informe policial.

Para suplir la falta de información se suelen escudar en “el fiscal no nos deja darla” o “estamos bajo secreto de sumario” hasta dar con los asesinos y ponerlos bajo las rejas.

Quienes conocen el submundo del hampa, calificarán el asesinato del joven, en un hecho de “primarios”, muchachones que son menores o muy jóvenes que consumen drogas y pueden estar en período de abstinencia por lo que salen a procurarse dinero para adquirirla “de cualquier forma”, o de consumidores que drogados no evalúan el peligro y obnubilados acometen con la fuerza que les da la falsa impunidad y la euforia de pensar que son invencibles. Seguramente, si la Policía hubiera llegado enseguida se habrían batido a tiros porque, en bici no podrían alejarse rápidamente del escenario del crimen.

El botín, un celular que en el mercado negro se debe vender en algo así como 5000 pesos no justificaría que para conseguirlo haya que cometer un crimen. El error del joven fallecido fue intentar recuperar el teléfono después de haberlo entregado, pagó con su vida, ese intento, por el desconocimiento de que no estaba enfrentándose a lo que veían sus ojos, dos personas jóvenes que –en condiciones normales podrían ser reducidas a las piñas- pero que drogados se convierten en talibanes y verdaderamente se creen invencibles.

No se duda que por las especiales condiciones del hecho, los autores caerán rápidamente, pues aconteció dentro de los boulevares, sitio donde debe haber varias cámaras de vigilancia que habrán dejado grabado al par de bicichorros y antes de que cante el gallo estarán seguramente tras las rejas, si como todo indica, no son de ese barrio y debieron primero acercarse luego de cometido el crimen, alejarse, quedando registrados en video.

Es una necesidad imperiosa que los asesinos sean puestos a resguardo de inmediato pues han demostrado un desprecio increíble por la vida y si se ceban con un primer caso, volverán a las andadas, creyéndose dueños y señores de la vida de las personas. De tal modo que para poner coto a sus malandanzas, el único camino es llevarlos esposados a la Alcaidía para que respondan por su crimen.

Te puede interesar