Ya es hora de liberar a Julian Assange

Internacionales 28/10/2021 Por Editor
Una corte londinense decidirá si revocar o no la decisión de no extraditar al fundador de Wikileaks. Según Rebecca Vincent, de RSF, si a Londres y Washington les importa la libertad de prensa, Assange debe ser liberado.
FREE ASSANGE

Este miércoles marca quizá el momento más importante en el caso de Julian Assange. Del 27 al 28 de octubre de 2021, el Tribunal Superior de Londres examina la apelación estadounidense contra la decisión de enero de no extraditar a Assange a Estados Unidos, donde enfrentaría 18 cargos, que podrían significarle pasar el resto de su vida en prisión; y todo por haber publicado información de interés público.

Washington puede apelar por cinco motivos específicos, tras la decisión del Tribunal Superior de ampliar el alcance de la apelación, tomada en una audiencia preliminar del 11 de agosto. Ahora, tienen cabida los intentos del Gobierno de EE.UU. de desacreditar a un testigo clave que declaró sobre el estado de salud mental de Assange, así como también otros asuntos más técnicos.

Mi organización, Reporteros sin Fronteras (RSF), aplaudió la decisión de denegar la extradición, pero criticó el fondo del fallo, que se basó únicamente en razonas de salud mental. Compartimos la seria preocupación por la salud mental de Assange y, por eso, hemos declarado que su extradición es posiblemente una cuestión de vida o muerte.

Sin embargo, la corte no adoptó una postura firme a favor del periodismo y la libertad de prensa, y tememos que eso deje la puerta abierta a futuras persecuciones similares contra editores, periodistas y sus fuentes.

Contribución al periodismo

Creemos plenamenteque Assange es perseguido por la contribución que hizo al periodismo, pues la publicación en Wikileaks de miles de documentos clasificados -la base de los cargos estadounidenses- entregó una amplia información de interés público a los medios de comunicación de todo el mundo, exponiendo crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos.

Seguimos exhortando a retirar los cargos contra Julian Assange, a liberarlo de inmediato y, por supuesto, a no extraditarlo a Estados Unidos. La extradición y enjuiciamiento de Julian Assange tendría graves implicaciones de largo alcance para el periodismo y la libertad de prensa en el mundo entero; y ese impacto, simplemente, no puede ser subestimado.

RSF es la única ONG que ha monitoreado íntegramente el proceso de extradición hasta la fecha, pero eso no ha sido fácil, debido a las severas restricciones impuestas por la corte a los observadores.

Esperábamos, una vez más, estar presentes en la corte para presenciar la histórica audiencia de apelación, y analizar y reportar sus alternativas. Sin embargo, hasta la mañana misma de la audiencia, seguíamos luchando por tener acceso a la corte.

Esto, por desgracia, ha sido habitual en un caso en el que, como he dicho repetidamente, nada es normal.

Durante el procedimiento de primera instancia -cuya decisión se dictó en una audiencia celebrada el 4 de enero-, el juez de distrito se negó a reconocer a los observadores profesionales de las ONG un papel diferente al del público.

Eso nos obligó a luchar por los escasos sitios en la tribuna del público, lo que implicó hacer cola durante varias horas cada mañana, para poder entrar en el tribunal. Además, hubo una serie de problemas absurdos que afectaron nuestra capacidad de monitoreo: desde la reserva de asientos adicionales para misteriosas personalidades que nunca aparecieron, hasta el desperfecto de un sistema eléctrico que dificultó incluso escuchar los alegatos.

Restricciones en cortes británicas

A pesar de las restricciones por la pandemia de COVID, se me permitió entrar a la corte en Malta para observar procedimientos relacionados con el asesinato de Daphne Caruana Galizia. Y, en Turquía, para monitorear el juicio por el asesinato del columnista saudita Jamal Khashoggi. Sin restricciones al acceso.

Solo en el Reino Unido hemos enfrentado tan amplios y constantes obstáculos a la observación; una experiencia compartida por colegas de las oficinas de otros países involucrados también en nuestros esfuerzos de monitoreo.

Estos problemas de acceso, junto con el hecho de que se mantenga detenido a Assange en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, en Londres, solo porque EE. UU. apeló, no hacen más que empañar la reputación internacional del Reino Unido.

Si el Gobierno del Reino Unido toma en serio su compromiso declarado de defender la libertad de los medios de comunicación en todo el mundo, debería predicar con el ejemplo, cosa en la que está fallando estrepitosamente en este caso.

Modelos de la libertad de prensa en entredicho

La prosecución del caso contra Julian Assange también es un lastre para Washington, en momentos en que el Gobierno de Joe Biden reclama activamente para Estados Unidos el papel de líder internacional en materia de derechos humanos y libertad de expresión.

RSF se sumó recientemente a una coalición de 25 organizaciones defensoras de la libertad de prensa, las libertades civiles y los derechos humanos, en un nuevo llamado al Departamento de Justicia estadounidense para que retire los cargos y cierre el caso de una vez por todas.

Tenemos la esperanza de que la audiencia de esta semana sirva para poner fin a la persecución de más de una década contra Julian Assange, y evitar que se lo siga perjudicando, no solo a él, sino también al periodismo y a la libertad de prensa en todo el mundo.

Porque, mientras esto continúe, se estará mandando, a todos aquellos que desean silenciar la información crítica en el mundo, una clara y dañina señal de que los países que son vistos como modelo también son capaces de semejantes actos. Ya es hora de terminar con esta parodia. 

Rebecca Vincent es directora de campañas internationales de Reporteros sin Fronteras (RSF).

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