Por aquí, es el camino

Editorial 08/10/2021 Por Editor
Concordia comenzará a revivir por estos días lo que significa para su alicaída economía el turismo. Veremos, con seguridad, un movimiento inusual de gente por nuestra ciudad, deseosa de conocer nuestros lugares emblemáticos que han sido difundidos a nivel mundial en obras literarias como “El Principito”.
EL PRINCIPITO

Por El Principito, el Parque San Carlos recibirá gente que desea ver dónde se ambientó el escritor-aviador Antoine de Saint-Exupéry para describir los pasajes mágicos del libro que ha sido traducido a múltiples lenguas y formatos de edición.

Concordia es la ciudad que tiene, por su tamaño de ciudad mediana, la mejor oferta gastronómica y recreativa de la región. Si bien, bueno es recordarlo, recién estamos saliendo de la Pandemia y nos costará un poco salir de este prolongado aletargamiento de tantos meses, bueno es precisar lo que tenemos y cuáles son las acciones que deberíamos hacer para mejorar nuestra oferta en el concierto de las ciudades turísticas para recibir más cantidad de turistas que se traduce en una inyección económica con el efecto multiplicador que se reconoce al turismo como “industria sin chimeneas”.

En lo que tenemos, no solo por ser más grandes demográfica y comercialmente hablando de las demás ciudades de la región, con lo cual nuestra oferta es más variada y abarca el turismo de compras, el de veraneo, con la multiplicidad de playas en la ciudad y el lago, el turismo termal, el de pesca, el cultural y que en su conjunto van dejando posicionada a la ciudad como la mejor opción para quiera pasar unos días en paz y tranquilidad.

A la naturaleza virgen, buscada por muchos que desean un ambiente sin la intervención del hombre, lo que sería la naturaleza pura, y el paso siguiente, necesario si queremos competir en el mercado del turismo, que es de una intervención cuidada en sus aspectos ambientales, como ha sido la extracción del agua termal del Acuífero Guaraní, hay pasos subsiguientes que no vienen dándose por falta de ideas y aquí aflora aquello de que nuestro principal enemigo está dentro de nosotros mismos.

No es el caso de exponer una idea y mejorarla con la opinión de muchos sino que cualquier idea es torpedeada por los talibanes del odio que como francotiradores esperan que alguien con alguna idea asome la cabeza para volársela con críticas descalificantes, no es la idea, sino quien lo dice, si no es de su agrado, morirá en el intento, esperando otros vientos que empujen la vela de su idea hacia mejor puerto.

Otras ciudades, tienen, con mucho menos de variedad y calidad en sus atractivos, más altos niveles de turistas, tanto que se anuncia que para este fin de semana están al 100 % de reservas y en Concordia no se ha alcanzado por esta horas el “completo” que esperaban los operadores, que significa que vendrán muchos no solo a visitarnos, sino a salir a comprar en los comercios, comer en los restaurantes, cargar combustible y en general gastar dinero en el circuito local, objetivo primordial de la industria turística, generar ingresos.

Concordia tuvo el primer parque acuático de la región pero luego se quedó y otras ciudades invirtieron y lograron superar en tamaño y prestaciones al local, creando nuevas y mejores atracciones, mientras aquí nos quedamos, no hicimos más nada y los turistas se van para allá y nosotros quedamos inmersos en nuestras disquisiciones de lo bueno, lo malo, lo feo, mirando siempre el pelo en la leche.

Así nos va. Tal vez, esos índices de pobreza, exclusión y marginalidad, nos sacudan para hacernos pensar que hay algo que estamos haciendo mal, que la crítica por la crítica misma, sin otra idea, sino con el malsano deseo de hacer mal al otro, no beneficia al conjunto de la sociedad.

Los talibanes del odio, siempre tendrán “su verdad”, profesan esa fe de creerse los dueños de la verdad y será difícil por no decir imposible hacerlos cambiar de opinión. En tanto, se han perdido oportunidades de crecer por parlanchines que hablan porque el aire es gratis y se gratifican sobre sus críticas en un clímax en solitario, pero su diatriba es solo eso, pura espuma.

 

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