El hilo se corta por lo más delgado

Editorial 04/10/2021 Por Editor
El caso de los dos jóvenes concordienses detenidos en Buenos Aires por haber proporcionado sus cuentas bancarias a una banda transnacional de estafadores cibernéticos capitaneada por dos nigerianos con profusos antecedentes criminales en la materia, si bien no deja de llamar la atención por lo aceitado de las estafas, revela también que no hay crimen perfecto, en cuanto el nigeriano Obina Chukwuemeka Ejikeme, líder de la organización estuvo procesado reiteradamente en Brasil conforme se puede consultar su registro criminal del país vecino.
EL HILO SE CORTA POR LO MAS DELGADO

En este caso, el juez federal Manuel De Campos venía siguiendo los movimientos de esta red criminal desde hace dos años y la detención de los concordienses se realizó luego de escuchas telefónicas y verificación de sus cuentas bancarias, es decir, se dejó proseguir con las estafas mientras se cerraba el cerco sobre sus autores pero, lamentablemente, como casi siempre ocurre, el pelo más delgado es el que cae y el pez gordo se hace “humo”.

Esto no quiere decir que los dos jóvenes están libres de sospecha, recibían una “comisión” por sus servicios y obviamente el juez los considera parte de la organización criminal pues contribuyeron a perfeccionar el timo de los nigerianos a numerosas personas y es por esta razón que tienen prisión preventiva.

Se establecerá luego si su participación es secundaria y les corresponderá una pena menor que aquella que les puede tocar a los autores pero están seriamente comprometidos.

Pareciera también que las organizaciones eligen lugares alejados de las grandes urbes como forma de obstaculizar las investigaciones aunque así como ellos utilizan las redes cibernéticas para cometer los delitos, la justicia y la Policía cuenta ahora con expertos para enfrentar esa clase de delitos y a través de las mismas armas, investigan el lugar más alejado a través de medios informáticos.

La mayor parte de los delincuentes caen por descuidos. El simple uso de una remera con el nombre “Amsterdam”, ubicado en los Países Bajos, puerto que dista 70 Km. de Rotterdam, lugar donde se supone debía recalar una parte del cargamento más grande de cocaína exportada en latas de masilla desde Paraguay a Hamburgo, puede abrir los ojos de los investigadores.

El registro de una marca de cigarrillos que se produce en Paraguay pero no se vende legalmente en la Argentina es otro indicio que puede ir haciendo cerrar el cerco sobre personas que no tienen una ocupación que justifique su forma de vida e inversiones –salvo que sean agentes encubiertos de la DEA- sus movimientos entre la triple frontera, Pedro Caballero y Ciudad del Este en el vecino país y sus recientes implicancias en otro resonante caso dejan expuesto al personaje que dicen, contaría con “protección” aunque todavía no se sabe de qué tipo, ya que los peces gordos pueden pagarla y mantenerse fuera del radar de las investigaciones.

Ocurre que el negocio de los cigarrillos “truchos” y su exportación ilegal a países como Uruguay, tiene alta ganancia, pero se supone que el narcotráfico de sustancias más pesadas y caras como la pasta base tirada desde el avión estacionado en Concordia, es mucho más rentable y permitiría a los narcos pagar bien por esa “protección”. 

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