Turistas de la miseria: la ciudad que mira el hambre como si fuera un paisaje
En la editorial de hoy, Luis Mazurier, traza una visión retrospectiva sobre las ideas de los desarrollistas del 60, nucleados en los jóvenes de la Cámara Juniors y la realidad de los dirigentes de hoy, impávidos ante el desastre de que Concordia, sea otra vez y con mayor ímpetu, la CAPITAL NACIONAL DE LA POBREZA.
Concordia arde en pobreza y nosotros seguimos discutiendo la “pesada herencia”, como si la miseria fuera un souvenir político que se pasa de mano en mano. El 56,2% de nuestra gente está hundida, y mientras tanto la dirigencia juega a la fantasía, a la foto, al relato, a la visita a la Casa Rosada para mendigar ATN como si fueran limosnas benditas.
Frigerio se ha convertido en un cronista de ficciones, un relator profesional de espejismos. Va, viene, sonríe, promete, y vuelve con migajas que no alcanzan ni para maquillar la tragedia. Y lo más grotesco es que su discurso se derrumba con un solo dato oficial: Concordia es la ciudad más pobre del país, y no por un punto, sino por 6,3 puntos de distancia respecto de la que viene atrás. Somos la locomotora del tren de la pobreza. Y no es un informe “kuka”: es el organismo nacional que mide la realidad que ellos no quieren ver.
Pero tampoco nos engañemos: el gobierno municipal nació limitado, condicionado y sin herramientas. No esperábamos una revolución, apenas un intento de flotar. Y eso es lo que hace: flotar. No gobierna, sobrevive. No transforma, administra la tormenta esperando que el oleaje no lo trague antes de las próximas elecciones.
Lo que sí desapareció es el coraje cívico. Ya no están los Huarte, los Malleret, los Kazilari, los Requena, los De Donatis, los Racca, los González. Aquella generación que soñó y construyó el Aeropuerto, el Autódromo, ASODECO, el Parque Industrial. Hoy no hay ideas, no hay proyectos, no hay audacia. Hay silencio. Un silencio que duele más que la pobreza misma.
Porque hoy nos entregaron el título de capital nacional de la pobreza y nadie dijo nada. Ni el Poder, ni las fuerzas vivas, ni los que deberían defender a esta ciudad. Silencio absoluto. Los únicos que hablamos somos los que alguna vez fuimos el cuarto poder y que ahora nos quieren muertos, sin publicidad, sin recursos, sin voz. Nos empujaron al hambre y al ostracismo, usando mecanismos legales y otros disfrazados de legales. Pero seguimos escribiendo, aunque seamos apenas un puñado entre miles que sufren esta humillación.
Y mientras tanto, el pueblo camina manso hacia el precipicio. Nos volvimos ovejas. Nos volvimos espectadores. Nos volvimos turistas de la miseria, mirando cómo los chicos pasan hambre delante de nuestros ojos sin que se nos mueva un músculo. Y a los que se animan a protestar, los “demoran” en la Departamental. Así funciona este modelo: pobreza, miedo y silencio.
La culpa no es solo del chancho. Es de quienes le dan de comer. Nosotros elegimos esto. Cambiamos un desgaste por un abismo. Cambiamos la esperanza por la miseria. Cambiamos el Polo de Desarrollo de la Mesopotamia por el podio de la indigencia.
Si Miguel Huarte pudiera hablarnos hoy, nos diría sin anestesia que somos genuflexos, que somos pelotudos, que dejamos que nos roben el futuro sin levantar el tuje de la silla. Y tendría razón. Porque esta pobreza —peor que la de Haití, comparable a la de los países africanos más devastados— nos encuentra inmóviles, resignados, casi agradecidos de que no sea peor.
Pero lo peor ya llegó. Y si seguimos mirando la miseria como si fuera un paisaje turístico, lo que viene será todavía más brutal.
Ya tuvimos un presidente que creyó que era un niño mimado del gobierno americano de turno y cometió un error trágico con Malvinas. Por suerte, con todos sus defectos, ahora la democracia está vigente en la Argentina.
Lo que en la cultura de internet se conoce como "farmear aura" requiere una naturalidad que el oficialismo empieza a perder. Ante la inflación que se resiste y promesas cada vez más estrambóticas, la sociedad ya no exige culpables, sino respuestas concretas.
“El acuerdo al que llegaron Entre Ríos y Anses fue presentado como histórico, cuando no es más que una continuidad del vínculo financiero que tienen Anses y la Caja entrerriana desde hace 20 años”.
Frente a los discursos que insisten en el endurecimiento de las penas como única salida a la inseguridad, las estadísticas mundiales demuestran lo contrario: el populismo punitivo no reduce el delito. Un análisis sobre el fracaso de los modelos puramente represivos y la urgencia de apostar por políticas reales de reinserción social.
Dos hombres fueron aprehendidos en la zona de San Juan y Coldaroli luego de que la Policía los interceptara mientras caminaban. Al identificarlos, los efectivos observaron que llevaban una importante cantidad de dinero y joyas, cuya procedencia no pudieron justificar
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Seccional Concordia, expresó su solidaridad con Julio Perlestein, Ramón Cabrera y el reportero gráfico Claudio Verón, quienes fueron detenidos por la Policía de Entre Ríos durante la tradicional marcha pacífica de jubilados y jubiladas realizada en la Plaza 25 de Mayo.