LA BARRERA

Editorial 29/09/2021 Por Editor
Escribir sobre lo que uno conoce es fácil cuando se parte de hechos o circunstancias concretas, comprobadas o tangibles, aunque el resultado siempre será de acuerdo al pensamiento de quien redacta el que tratará de explicarlo a su manera.
LA BARRERA

El tema entra en un ambiente desconocido cuando se trata de hechos ocurridos durante el sueño en el que juegan otros parámetros como el subconsciente y que la sicología trata de desentrañar también de acuerdo a la óptica del operador o profesional del arte de curar.

Sin que ese “sueño” alcance dimensión para concurrir al consejo de un terapeuta, pero dándole la entidad que tiene como para exponerlo en esta columna como un hecho nuevo, tal vez extraño y desconocido que para otros podrá parecerle normal, no experimenté jamás sueños con personas que ya no están con nosotros, a pesar de que en el transcurso de la vida y cuando uno se va poniendo grande, muchas personas con quienes hemos compartido nuestras vidas emprendieron el viaje hacia el más allá y no hemos tenido noticias alguna de ellas.

En una reciente noche de esta primavera, mientras descansaba, me llegó la visión corpórea, física y sonriente de una persona muy allegada que murió hace poco y con la que compartí muchísimos años de mi vida, a la que vi, joven y alegre en una vereda que puedo ubicar geográficamente la que me miró, sonrió y desapareció.

¿Me habrá querido avisar algo? Lo que predijo en vida se cumplió antes de hacer su viaje final y su aspecto de hoy no era de prevención de nada, era como si quisiera –así lo interpreté- avisarme que estaba bien. Sus últimos meses no habían sido buenos, sufría mucho de varios achaques y se había preparado para enfrentarse con la muerte que se la llevó en una noche a mi lado, como quería, despedirse de este mundo al lado de quien había amado tanto.

¿Será que ese amor pudo atravesar la barrera de la muerte? No lo sé, seguramente hay razones que no puedo explicarme como tantas otras cosas que suceden terrenalmente, menos podré desentrañar un misterio tras el más allá, territorio desconocido y etéreo, inasible, pero a la vez, según esta experiencia, traspasable por un breve lapso.

La tranquilidad de saber que el ser que se fue está bien y se ve joven y sonriente, es una esperanza para quienes todavía estamos de este lado del Valle de Lágrimas, pareciera –de acuerdo al sueño- que hay algo más allá de la fronteras de lo conocido y que Dios nos ha permitido asomarnos un instante a verlo.

Esa es mi visión que, seguramente, no será la misma de otras muchas personas y profesionales, pero es la que experimenté.

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