Gob er ola de cuidados

TODOS CONTRA TODOS

Editorial 07/09/2021 Por Editor
La Pandemia arroja datos de problemas intrafamiliares y de separaciones conyugales causadas por un infrecuente permanente trato entre personas que no estaban acostumbradas a convivir tanto tiempo juntas.
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Parece que está todo bien dos o tres días pero cuando se prolonga el aislamiento, por un lado y la convivencia permanente por el otro, surgen algunos problemas que pueden profundizarse de acuerdo a la intolerancia que tenga uno u otro de los convivientes y allí comienzan los roces que pueden terminar en quebrantamientos de las parejas.

Creo que Victoria Tolosa Paz, autora de la célebre frase que hoy está en boca de todo el mundo, podría extender su receta para estos momentos, pero como todo exceso, si la seguimos podemos terminar en el hastío de la repetición y el sarpullido por el roce continuo, aunque descargaría tensiones que arrojan la falta de práctica y en las caras largas de los y las MC.

Aparte de los que gozamos o sufrimos el aislamiento, se encuentran las fuerzas vivas o lo que es lo mismo “los vivos de las fuerzas”, quienes se inquietan porque la Pandemia también ha traído una retracción en las ventas, un aumento de los costos y una pérdida notable de plata que no ingresa a la economía de las pequeñas empresas y PYMES.

Entonces, si en el hogar empezamos a buscar roña con nuestra pareja, en la empresa, hay que buscar chivos expiatorios. ¿A quién culpamos? ¿Al Pangolín de los chinos, a los murciélagos que vendían en el mugriento mercado de Wuhan, o nos agarramos con alguien más cercano?

Todo parece indicar que si les decimos algo a los chinos, los más cercanos son los dueños del supermercado que posiblemente nos digan “no entendel” y salgamos con más bronca todavía. Así que vamos a agarrarnos con el que se nos cruce y así nos empezamos a putear entre todos. No solamente los Hourcade que se la toman con la inspectora de tránsito y casi la ahorcan (según su versión) o con el conductor que se agarra a trompadas con otro por casi nada, todos contra todos.

Salen a las calles, avenidas y rutas, las cortan, gritan, queman gomas y se arman Pandemónium de todo tipo, se gritan epítetos de grueso calibre por nada, se arman pequeñas bataholas y discusiones intrascendentes que pueden terminar en tragedia.

Producto del encierro y la miseria que vemos acercarse a nosotros, nos ponemos locos y se genera el "TODOS CONTRA TODOS". Una especie de pequeña guerra civil sin llegar a serlo porque no involucra a todos los sectores, se generaliza el descontento y entramos en un desconcierto, no se sabe qué quiere el otro, por qué grita y entonces se contesta también a los gritos o con un fierro en la mano, por las dudas.

Nos estamos volviendo locos y si no sofrenamos nuestro espíritu y nos calmamos podemos pasar de los tragicómicos de una situación alocada a un estado de psicosis general que nos lleve a la tragedia.

Si tuviéramos otra opción, aparte de la dada por Victoria, deberíamos ponerla en conocimiento de los demás, tal vez, nos hagan falta ideas de cómo capear las crisis de la Pandemia.

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