
No es falta de plata, es falta de ideas

Las acciones están desplegadas en mantener la represa en óptimo funcionamiento para la producción de energía eléctrica pasando a considerar el desarrollo como secundario, olvidando que el objetivo que dispuso el General Perón y su par uruguayo de la época Tomás Berreta, en el tratado de 1946, establecía como prioritario el uso del agua para fines domésticos y sanitarios, en segundo lugar para la navegación y recién en el tercero aparece la producción de energía.
Es claro que desde 1946 a la fecha, la producción de energía como factor indispensable para el desarrollo haya hecho invertir el orden de prioridades y hoy Salto Grande esté dedicado a producir energía y a realizar algunas acciones encaradas como “responsabilidad social empresaria” RSE., que incluye tareas de acompañamiento en escuelas, hospitales y seminarios que se ofrecen a través de su página web.
La idea que alumbraba a los pioneros de Salto Grande no era ésta; si el fogoso orador de jornadas históricas en que se peticiona por la construcción de la represa, Miguel Huarte, estuviera vivo, ya estaría encabezando reclamos, lo mismo para tanto otros que fueron contemporáneos de Miguel como Anibal Requena, Jorge Malleret, el gordo Kazilari, los constructores de la época, González y José Racca, aquellos jóvenes de la Generación del 60 nucleados en la Cámara Juniors, que impulsaron simultáneamente obras como el Aeropuerto de Concordia, el Aero Club, el Autódromo y la idea de Salto Grande, abrazada con pasión.
Este diario EL SOL, es obra de estos idealistas, nació como idea de estos jóvenes de la Cámara Juniors y se desarrolló como empresa privada, iniciando el 9 de septiembre de 1964, su número uno.
A 60 años de ese fuego interno que movilizaba a los jóvenes progresistas de la generación del 60, esos ideales no son abrazados con igual pasión y compromiso de los pioneros.
Del lado Uruguayo, quien fuera el presidente de la Delegación de ese país, hasta septiembre de 2023, Carlos Albisu, era el impulsor del desarrollo de la binacional CTM, enfocado no solo a producir energía sino a la navegación y el desarrollo de otro tipo -como el hidrógeno verde- aprovechando las condiciones especiales que tiene Salto Grande: agua y electricidad.
Del nuestro, la idea pergeñada en lograr un Centro Transfronterizo de Libre Comercio, con impuestos “0” en la zona binacional y el Polo de Desarrollo Turístico Salto Grande, avanzó hasta que se logró construir las Termas del Ayuí, las de Viracho, la iluminación de las zonas de playas, pero los sucesores de esas obras se dedicaron a mal administrar el lugar, sin agregar absolutamente nada de importancia.
Quedó así, la obra del cablecarril entre Punta Viracho y Playa Palmeritas, el ferrocarril entre playas desde la Cría 9ª. hasta Playa Norte en la Península Soler y las construcciones flotantes en Punta Viracho fueron hundidas, mientras se talaron los árboles y hoy las ideas son las del desarrollo carnestolendo y festivo pero de infraestructura, nada de nada. No es siquiera cuestión de “no hay plata”, lo que no hay son ideas.



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