La postpandemia

Editorial 31 de mayo de 2021 Por Editor
Enfrascados en ver cómo enfrentamos al enemigo silencioso que nos espera en cada curva y nos ataca de diferentes maneras: por tierra y aire, metiéndose dentro de nuestro organismo para ocasionarnos la muerte, estamos olvidando pensar en lo que espera a los sobrevivientes, en la difícil tarea de recomponernos de esta pandemia maldita.
postpandemia

            Por aquello de que cada crisis nos deja una oportunidad, la que nos dejará ésta es la sensación de que vamos a tener que trabajar el doble y con la mente y el espíritu puestos en la necesaria colaboración de unir esfuerzos para que esa sobrevida merezca ser vivida.

            Esto requerirá que la postpandemia nos deje al menos un líder que pueda encabezar ese proceso, no exento de dificultades y piedras en el camino que habrá que ir apartando. La discusión “in eternum” de los problemas y las idas y venidas, dimes y diretes, marchas y contramarchas, deberán dejarse para cuando volvamos a afianzar la seguridad sanitaria y estemos en condiciones de escuchar distintas campanas.

            En la guerra, hoy estamos en plena batalla, las órdenes deben ser verticales y el que manda es el general, de ahí para abajo, se debe obedecer sin chistar. No se puede dejar librado al libre albedrío de cada uno a que haga lo que quiera.

            Por eso es que el DNU, es federal y de aplicación a todo el país, aunque algunas provincias tengan “diferencias” políticas para marcar la cancha electoral y entonados por la sentencia de la Corte que avaló las medidas del Jefe de Gobierno de Buenos Aires en cuanto a la presencialidad en las escuelas.

            Cuando todo esto termine, porque algún día finalizará, vamos a tener que reconstruir nuestro espíritu, nuestra mente y tal vez, las partes de nuestro cuerpo que pueden haber quedado con las secuelas y el dolor de haber visto partir a muchas personas valiosas. Pero más allá de lo que cada uno de nosotros, individualmente, haga y ejecute para recomponerse, vamos a necesitar reconstruirnos como comunidad y como Estado.

            Estamos adquiriendo experiencias nuevas, enseñanzas que nos deja el arte de sobrevivir y tenemos que usarlas, luego, para reconstruir porque hará falta otro esfuerzo, tal vez más grande que éste de hoy, para volver a vivir la “normalidad”.

            Sabemos cuáles son los puntos débiles que tuvimos como sociedad y como Estado para enfrentar la pandemia pero aún no sabemos lo que nos espera al final del túnel, aunque estamos convencidos de que “mientras hay vida hay esperanza”, lo que nos invita a transitar ese camino por descubrir con la esperanza de un mañana mejor.

             Esa luz que vence a la oscuridad, será el brillo del amanecer del nuevo día, en que demos gracias por haber vencido, oremos por las víctimas y comencemos a transitar la postpandemia.   

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