Los avistamientos de ovnis aterrizan en el Capitolio de Estados Unidos: “Queremos llevar un conteo riguroso”

Funcionarios de inteligencia del Departamento de Defensa declaran frente a los legisladores las investigaciones de avistamientos de objetos voladores no identificados.
OVNIS
El subdirector de inteligencia de la Armada, Scott Bray, señala un objeto volador en un vídeo de la audiencia.

El director Tim Burton imaginó en Mars Attack a un extraterrestre desfilando por los pasillos del Capitolio para dirigir unas palabras a los congresistas de Estados Unidos. El embajador de otro planeta subía al estrado para después eliminar a todos los legisladores presentes con un rayo láser. Casi 30 años después, en los salones de ese mismo lugar y frente a hombres de gafas y corbatas muy parecidos a los ideados por el cineasta, el Gobierno de Estados Unidos ha admitido que hay secretos en los cielos que no puede explicar. Funcionarios de inteligencia han comparecido este martes para compartir la información recabada en los últimos años sobre los objetos voladores no identificados.

Scott Bray, el subdirector de inteligencia de la Armada, contó a los integrantes del subcomité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que recientemente había recibido la llamada de un veterano piloto naval. Este, con más de 2.000 horas de experiencia surcando los cielos, le llamó apenas había aterrizado para informarle personalmente de un avistamiento de un ovni. “El mensaje es claro: si ves algo tienes que informarlo”, ha dicho Bray.

El funcionario ha afirmado que desde los años 2000 se ha registrado un aumento importante en la presencia de objetos voladores no identificados o no autorizados en las zonas de maniobras militares. “Los avistamientos han sido frecuentes y continuos”, aseguró Bray. Adelantos tecnológicos como drones o aviones no tripulados han permitido tener más imágenes de estos objetos. Los responsables de las fuerzas armadas de Estados Unidos también han tratado de quitar estigmas a este tipo de denuncias, que antes no eran compartidas por temor a que se pensara que los pilotos estaban locos. “Queremos pasar de anécdotas o historias a llevar un conteo riguroso y basado en la ciencia”, ha añadido.

Bray mostró a los presentes uno de estos vídeos, capturado desde la cabina de un jet. Sobre el cielo azul, junto a la nave, pasa un objeto que parece una esfera metálica y brillante a gran velocidad. El encuentro dura apenas un instante. “En muchos casos, esto es todo lo que integra un informe. En muchos otros casos tenemos menos que esto”, asegura el funcionario de inteligencia. La Armada cuenta en su base de datos con casi 400 reportes de este tipo de avistamientos.

En 2021, la Dirección Nacional de Inteligencia publicó un muy esperado informe donde se admitía que los principales organismos militares y de espionaje de la potencia mundial carecían de elementos para explicar 142 avistamientos hechos entre 2004 y marzo del año pasado. “Los datos se siguen recolectando y analizando”, aseguraba el documento a forma de una conclusión que no dejaba a nadie satisfecho.

En otro vídeo, los congresistas pudieron observar otras imágenes capturadas “hace varios años” por personal militar en el mar. A través de lentes de visión nocturna, se observa un triángulo brillante cuya luz parpadea. “Este permaneció sin respuesta por mucho tiempo”, ha explicado el funcionario. Años después, y en otro punto del planeta, fue retratada esa misma figura después de ver actividad de naves no tripuladas. Estas también fueron grabadas a través de lentes de visión nocturna. Después de un análisis, la conclusión oficial fue que la figura era resultado del paso de la luz a través de los lentes de visión nocturna, de rayos infrarrojos y su entrada a la cámara. “No quiero sugerir que todo lo que observamos es identificable, pero este es un ejemplo que ayuda a entender el esfuerzo que hacemos por entender lo que vemos”, ha puntualizado

En junio del año pasado, el Gobierno de Estados Unidos comunicó cinco categorías que ayudarían a estudiar los fenómenos registrados. En la primera entran globos meteorológicos, aves, vehículos recreativos y otros desechos. La segunda son los fenómenos atmosféricos como cristales de hielo, humedad o fluctuaciones térmicas. En la tercera entrarían objetos desarrollados por la Administración o la industria privada armamentística. En la cuarta estarían este mismo tipo de sistemas, pero desarrollados por potencias adversarias. En la quinta categoría entra todo lo que significa un misterio y que podría representar “sorpresa” o un hallazgo científico.

Los militares crearon, desde agosto de 2020, equipos multidisciplinarios con físicos, ópticos, meteorólogos y expertos en metales que ayudan a descifrar los misterios. Ronald Moultrie, del Departamento de Defensa, ha explicado que una agencia intenta facilitar la identificación de este tipo de objetos “de forma metódica, lógica y estandarizada”. Para ello han prometido transparencia, “apertura” y rendición de cuentas.

En un momento de la audiencia, el congresista André Carson preguntó a Moultrie si era fanático de la ciencia ficción. “Tengo una mente curiosa con 40 años de experiencia en los sectores de inteligencia”, respondió el funcionario de Defensa, quien ha ido a conferencias sobre el género. “Mi generación, de los 60, creció viendo las misiones espaciales y vio al hombre aterrizar al hombre en la Luna. Disfruto pensar qué hay allá afuera... Los militares lo queremos saber tanto como ustedes”, ha añadido. La pregunta sigue estando abierta. Incluso para la mayor potencia militar del planeta.

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