Cuando el río suena… agua trae

Editorial 14/04/2022 Por Editor
“Los gringos” son esa gente trabajadora de sol a sol que se parten el lomo haciendo las tareas que les enseñaron sus padres y abuelos en chacras y quintas que llevaron dos generaciones hacer crecer.
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Viven en las localidades más chicas del departamento Federación y en lo que queda de algunas colonias en las que nacieron ellos y sus padres, mientras los abuelos fueron destinados allí a producir la tierra, vinieron de lejos, muchos italianos, unos pocos alemanes y franceses, formaron ese crisol de razas que hoy se conoce como “argentino”.

Para el resto de sus comunidades que tienen sangre gringa en sus venas, esta gente tiene características especiales que las hacen sobresalir sobre las demás etnias. Tienen las manos y pies grandes y el lomo ancho, se podría pensar que serían descendientes de Vikingos pero no son la mayoría nietos de tanos y las manos grandes y callosas no son propias de quienes empuñan armas, sino el arado y al hacer las actividades propias del campo, ejercitan esta parte del cuerpo que se expande y adquiere un tamaño formidable, tanto que una buena piña  te podría dejar girando como un trompo.

Se dice que “los gringos” son gente sencilla y buena, difíciles de hacer enojar, hasta inocentones pero cuando se sientes burlados montan en cólera difícil de controlar y arremeten cual toro azuzado sin pensar.

En sus colonias vivían felices hasta que aparecieron los “caranchos” y a partir de ese día, vieron peligrar sus explotaciones agropecuarias, sus campos y su trabajo, es que esta categoría de ave rapaz no hace vuelo rasante para alimentarse y partir sino que se posiciona sobre su presa y espera a que muera, luego lo va comiendo de a poco, sin apuro.

Expusieron sus problemas ante el ejecutivo provincial y esperaban una respuesta que llegó desde la frase “somos independientes del Poder Judicial” y se sintieron solos hasta que a los más jóvenes se les ocurrió la idea de “resistir o desaparecer” y organizaron como primera medida el “tractorazo”, que sirvió para demostrar unión y comprobar que el problema no es de uno o de dos productores, todos tienen esa espada de Damocles  encima de sus cabezas.

El plan “B”, visualizar a los “caranchos”, objetivo que según ellos cumplieron yendo a los estudios para manifestarse en paz en contra de prácticas que los perjudica de tal modo que sienten que están peleando por el futuro de sus propios hijos.

No quieren hablar de las próximas medidas que tomarán pero uno puede imaginarse que irán en un in crescendo para desembocar en violencia y desatada ésta, ya no tiene padres, se multiplica y crece con la rabia de la impotencia. Hay que tratar de tender puentes  y tratar de dialogar de cómo se sale del problema por arriba.

El problema no es de fácil solución cuando hay animales “cebados” pero hay que reunirse y tratar de encarrilar el tren. Es una tarea que requiere inmediatez y no se diluirá dejándola correr.

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