JUGANDO A SER MÁS BOTÓN

Editorial 30 de junio de 2021 Por Editor
Después de nuestros padres, hermanos, hijos y demás componentes de lo que llamamos nuestra “familia”, ¿qué hay más importante en las relaciones humanas que los amigos y compañeros forjados en décadas de transitar juntos un camino?
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Créame que nada porque el valor de la amistad es algo que no se mide en pesos ni en dólares, sino en saber que no transitas solo este soplo de vida que Dios nos regaló, que tienes, aparte de tus lazos de sangre un hilo tan fuerte que es el de saber que hay alguien para compartir penas y alegrías, un compañero, a quien puedes recostarte  ante  cualquier acontecimiento de los que te esperan en cualquier esquina o recodo de la vida.

Cuando esto se quiebra y alguien -sentado en un escritorio- pretende enrostrar a un compañero actitudes que no van allá de tratar simplemente de vivir mejor, se entiende que ese “alguien” está jugando a ser el “más botón de todos los botones” el “más capito de todos los capos” cuando de “gorra” se trata, los que zambullen su cabeza dentro de la más grande y representativa de aquellos que nos han perseguidos por reír y cantar.

Son “milicos de corso” Lo dice, sin vueltas, Joan Manuel Serrat, en Fiesta: “En la noche de San Juan/ cómo comparten su pan/ su mujer y su galán/ gentes de cien mil raleas”. Sin embargo, el cantautor catalán advierte más adelante: “Se acabó/ que el sol nos dice que llegó el final/ Por una noche se olvidó/ que cada uno es cada cual”. 

No es la inconciencia del ignorante, a quien se puede perdonar que actúa como jeropa porque desconoce los códigos propios de la vida en compañía y se va en un solitario, sino esa alteración de la personalidad caracterizada por el narcisismo, la impulsividad y las conductas de control y manipulación.

No se trata ya de acusar por acusar utilizando a los compañeros en sus maquiavélicas elucubraciones incluyendo en el engaño a fiscales y jueces, ahora se les ha dado por atacar a quienes pelean por arrimar algo más a sus presupuestos y sumas dos o tres trabajos sin que el líder los ataque por ello, ni los reconvenga por los “chivos” que a cada tanto surgen de sus obras.

Es que tampoco los supuestos impolutos están libres de tirar la primera piedra, los registros muestran conductas de captación de fondos, aunque disfrazados de “Servicios No Personales” ¿?. “Servicios de Propalación de publicidad rodante” cuando la única publicidad rodante que pueden tener es usar sus manos como pantalla para gritar dentro del hueco como lo hacen los gurises cuando quieren amplificar algo.

Cada cual es artífice de su propio destino, pero jodido destino es el de quien botonea al compañero para quedar bien con “culo de plomo” en su puesto de pirata informático pretendiendo quitar el timón del barco para hundirlo con sus compañeros a bordo y sin salvavidas, para satisfacer su psicopatía.

Ese desprecio por las normas y los derechos ajenos hace que estos “milicos de corso” engañen, hieran y manipulen para lograr todo aquello que se proponen, tienen una tendencia obsesiva a querer dominar cada persona y cada situación. Esto hace que ejerzan la manipulación, el abuso y la mentira sobre los demás y a sentir que realmente son superiores al resto de sus compañeros y de todos.

Pero, al analizar sus actos, surge la mentira y la falsedad, que cabalga sobre la hipocresía de la doble moral, yo puedo hacerme de unos pesos por la “rodante” pero el otro no y por aquello que decía en sus versos Serrat cuando llegue el final y la escena se ilumine, el sol vencerá la oscuridad y se verá que cada uno es cada cual.

@diarioelsolconcordia

 

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