Esperando a Delta

Editorial 27 de junio de 2021 Por Editor
Como sabemos, las parcas son las diosas del destino. Son tres hermanas hilanderas que personifican el nacimiento, la vida y la muerte.
delta

Escribían el destino de las personas en las paredes de un enorme muro de bronce y nadie podía borrar lo que ellas escribían. Se llamaban Nona, Décima y Morta.

Las Parcas eran hijas de Temis y vivían en el Inframundo. Eran las encargadas de adjudicar a cada persona una parte de bien y de mal que llevaría a lo largo de su vida, pero que por medio de las acciones que llevase a cabo con los años podía crecer o aumentar.

Las Parcas son las diosas del destino. La alegoría griega de las Moiras ha evolucionado, en ocasiones, hacia la representación de la Muerte, de tal modo que en algunos casos aquellas han recibido los atributos que esta porta en otros imaginarios (como la guadaña); y, al revés, también la figura única y sola de la Muerte se ha visto nombrada por el nombre de aquellas, como nos recuerda J.M. Serrat en sus hermosos y archiconocidos versos:

"Si un día para mi mal
viene a buscarme la Parca,
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal,"

Por orden de edad, sus nombres griegos son Cloto, Láquesis y Átropos.
La primera sostiene una rueca con hilos de distintos materiales, en función de la persona cuya vida represente el hilo. Así, las personas que han de ser ricas y felices se encuentran identificadas por hilos de seda y oro, mientras que para las personas desdichadas solo hay hilos de lana y cáñamo. 

Junto a ella se encuentra la intermedia en edad, Láquesis. Esta da vueltas al huso, atando y enrrollando los hilos y repartiendo la suerte entre los mortales.
Por último, la mayor, Átropos, vigila que el trabajo esté bien hecho y, sin previo aviso, corta los hilos que le place y acaba con las vidas de los hombres, cortando tanta lana como seda.

Por estos tiempos de pandemia, Átropos parece la más ocupada de las Parcas, cortando los hilos de la vida de hombres y mujeres de nuestra Concordia que enferman por coronavirus y terminan muriendo por los efectos que causa en los organismos.

Sin embargo, Láquesis, que en la mitología da vueltas al huso, y en el reparto de la suerte entre nosotros, simples mortales, nos tiene preparado la sorpresa en un componente más contagioso y letal del virus: la variante “Delta”, también cuarta letra del alfabeto griego que, sin dudas, más temprano que tarde, invadirá nuestra región y comprometerá seriamente al sistema de salud.

Debemos, entonces, prepararnos para esperar a Delta, ya que es inevitable su diseminación y los desastres físicos que causará en miles y miles de personas. Su ataque ya no se posiciona sobre los adultos mayores, atacará a todos y no perdona ni a los niños.

En ese punto, hay varias cosas que podemos hacer: Esperar a ver cómo se desarrolla Delta entre nosotros y -en ese momento- tratar de instrumentar algo para morigerar su impacto; esconder la cabeza como el ñandú y esperar que pase (o venga la próxima variante); encomendarnos a Dios y rezar o, preparar las barricadas y aceitar y dejar listas las armas que tenemos para presentar batalla al enemigo invisible.

Mientras seguimos vacunando a paso redoblado, lo que estamos haciendo muy bien, no queda dudas que aparte de pedir a Laquesis (de las tres hilanderas la que reparte la suerte) nos toque la mejor, prepararnos para enfrentar a Delta, pues en ello nos va la vida.

@diarioelsolconcordia

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