
El arquero marplatense regresó a la ciudad tras el Mundial, pero eligió mantenerse lejos de la gente y de la prensa.
El primer día de actividad en el Gran Premio de Hungría no tuvo un sabor grato para el argentino Franco Colapinto. Durante el entrenamiento inicial, debió ceder su butaca al rookie Paul Aron para cumplir con las obligaciones reglamentarias de la Fórmula 1 que exigen que cada corredor titular preste su monoplaza dos veces en la temporada a pilotos sin experiencia. En la segunda práctica, protagonizó un accidente que lo obligó a abandonar la sesión.










.