Javier Turco (58) atraviesa una situación límite. Sin dinero suficiente para afrontar el alquiler del lugar donde vivía en Mendoza, el domingo pasado tuvo que abandonar la vivienda y desde entonces comenzó a dormir en su auto.
"Hacía dos días que estaba durmiendo en un terreno que me prestaron", relató.
Según contó, el lunes por la noche se dirigía hacia ese terreno cuando observó un control vial sobre la Ruta 20, a la altura de la comisaría de Los Corralitos, pasando Severo del Castillo. Debido a que tenía la licencia de conducir vencida, decidió detenerse en la calzada unos 200 metros antes del operativo.
"Se me había vencido el carnet y el jueves de la semana anterior tenía turno para renovarlo, pero no había podido juntar el dinero para hacer el trámite", explicó.
De acuerdo con su relato, unos diez minutos después de estacionar se acercó un policía motorizado que le pidió la documentación personal y del vehículo. "Me empezó a increpar, preguntándome qué hacía ahí parado. Me pidió el seguro del auto, el carnet de conducir y el documento", recordó.
Javier aseguró que entregó su DNI e intentó mostrar el comprobante del seguro desde su teléfono celular, pero no pudo acceder porque no contaba con datos móviles. "Estaba buscando el seguro en el teléfono y no podía abrir la página donde tenía el comprobante", señaló.
Según su versión, el efectivo le pidió que descendiera del vehículo y, tras constatar que la licencia estaba vencida, le informó que el automóvil sería secuestrado.
"Me bajé del auto y el policía me sacó la llave y me dijo que el vehículo iba a quedar retenido porque tenía el carnet vencido", afirmó.
El hombre asegura que intentó explicar su situación personal a las autoridades para evitar que le quitaran el vehículo, pero no tuvo éxito.
"Traté de explicar que estaba viviendo en el auto, que estaba en situación prácticamente de calle y que incluso tenía negociado entregarlo (NdA: al auto) al día siguiente”, pero igualmente se lo llevaron, lamentó.
Sin respuestas
Al día siguiente, Javier se presentó en el Juzgado Vial para intentar encontrar una solución. Sin embargo, asegura que solo recibió información sobre los montos que debía afrontar para recuperar el vehículo.
"Me dieron los requisitos para pagar las multas y después el acarreo y la estadía del auto. Cuando quise explicar qué estaba pasando no me dieron mucha cabida", sostuvo.
El viernes volvió a insistir y se acercó a la playa donde permanece secuestrado el vehículo para consultar si podía retirarlo acompañado por una persona con licencia vigente y, así, evitar que siguieran acumulándose los costos de estadía. "Me dijeron que no. Fue una negativa absoluta", aseguró.
Este lunes regresó nuevamente al juzgado para solicitar algún tipo de plan de pago que le permitiera afrontar los gastos.
"Yo expuse que quería pagar. No me estoy negando a pagar ni mucho menos. Lo que pido es una financiación porque no tengo acceso a tarjetas de crédito ni a alguien que me preste una", explicó. Sin embargo, le negaron esta posibilidad.
Según contó, también planteó alternativas para saldar la deuda. "Pregunté si podía hacer trabajo voluntario para pagar la multa y me dijeron que tampoco esa es una vía", dijo.
Para Javier, la situación va más allá de una infracción de tránsito. "El Estado se está quedando con el único bien que tengo en este momento, que también es mi casa. Me están empujando a ser más pobre", destacó.
"Necesito que se considere la situación de vulnerabilidad en la que me encuentro para no caer en si situación de calle y la posibilidad de pagar mediante un plan de pago".
Según explicó, "el auto es hoy mi única posibilidad para pernoctar hasta que logre revertir mi situación y, además, es el medio que tengo para movilizarme para buscar trabajo o trasladarme si consigo algún empleo".
Actualmente espera reunir dinero para pagar la multa y confía en una gestión que podría realizar la Defensoría para facilitar la recuperación del vehículo.
Una historia marcada por las dificultades
Javier nació en Córdoba, pero llegó a Mendoza cuando tenía poco más de 20 años. Vivió aquí cerca de nueve años hasta que en 2001 se trasladó a Comodoro Rivadavia, donde vivió 24 años y trabajó en distintas actividades vinculadas al sector petrolero.
Con el tiempo creó una empresa de construcción que llegó a tener cerca de 30 empleados. Sin embargo, una obra que realizaba terminó abruptamente y lo dejó en una situación económica complicada.
"Tuve que pagar indemnizaciones de más de veinte personas con apenas cuatro meses de facturación", recordó. Ahí empezó una etapa muy dificil.
En mayo de 2025 regresó a Mendoza para empezar de nuevo. Trabajó como chofer de aplicaciones, pero asegura que sufrió tres robos de teléfonos celulares, uno de ellos bajo amenaza.
"El último robo fue con una pistola para que le desbloqueara la clave del celular", contó.
Luego del hecho decidió retomar trabajos de construcción, pero las dificultades económicas se profundizaron hasta que perdió la posibilidad de seguir pagando el alquiler.
"Al volver después de 24 años, uno no pierde muchos contactos y estaba rehaciendo. Empecé a trabajar, pero me quedé sin poder pagar donde vivía y hacía dos noches que estaba viviendo en el auto", explicó.
Hoy, además de recuperar el vehículo, busca una oportunidad laboral que le permita salir adelante. "Estoy en búsqueda de cualquier tipo de trabajo. Puedo hacer albañilería, soldadura, cañerías, atención al público o ventas. Lo que surja, yo estoy dispuesto", afirmó.




















