La reacción del gobierno del premier británico Keir Starmer fue inmediata. Recién conocida la noticia, el portavoz del premier afirmó que “la postura del Reino Unido sobre las Islas Malvinas es inamovible. Es de larga data y no ha cambiado”.

“La soberanía reside en el Reino Unido, y el derecho de las Islas a la autodeterminación es primordial. Esta ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo”, agregó.

La revelación también obtuvo fuerte repercusión en los medios de comunicación de Reino Unido, en medio de las crecientes tensiones entre ese país y el presidente estadounidense, Donald Trump, quien reclama un mayor apoyo de Londres y la OTAN en su conflicto armado con Irán, por lo que la nueva postura sobre Malvinas podría ser considerada como una represalia política.