La verdadera "rentabilidad" de una amistad, según el pensamiento socrático, se manifiesta en la capacidad de acompañar al otro sin esperar beneficios inmediatos. Esto contrasta fuertemente con la era digital, donde los vínculos suelen ser frágiles y marcados por la utilidad momentánea.
Una vida de coherencia extrema
Sócrates no era solo un hombre de palabras. Nacido en Atenas hacia el 470 a.C., dedicó su vida al debate en el ágora y a la mayéutica, ese método de preguntas para ayudar a otros a parir sus propias ideas. A pesar de su enorme influencia, nunca escribió sus enseñanzas; prefería el diálogo cara a cara.



















