La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Se contagia principalmente por relaciones sexuales sin protección, vaginales, anales u orales, y también puede transmitirse durante el embarazo. Su rasgo más problemático es, justamente, ser silente: muchas personas no presentan síntomas o no los reconocen.
El riesgo, en el embarazo, escala. “La sífilis congénita es un problema grave. Puede transmitirse durante el embarazo y provocar abortos, muerte fetal o secuelas importantes”, subraya la Orgnaizcion Mundial de la Salud (OMS). Si no se trata, la infección puede derivar además en partos prematuros, bajo peso al nacer y problemas de salud de por vida. La entidad refiere que en los bebés, las consecuencias pueden incluir sarpullidos, anemia, inflamación de órganos, alteraciones óseas, y afecciones neurológicas como ceguera, sordera o meningitis. También puede provocar retrasos del desarrollo y convulsiones.



















