Era reconocido como uno de los abogados más brillantes de la ciudad. Como tal, Pedro, decidió avanzar más allá de lo que ley permite y el Código de ética profesional de la profesión establece con meridiana claridad. Ese "avance" lo condena ahora a prisión efectiva, lamentable para una persona tan brillante que termine alojado con alguno de sus propios clientes en la UP3 de Concordia.