El estreno de “Barreda” en Prime Video volvió a poner en el centro de la escena uno de los casos más impactantes de la historia argentina. La película reconstruye la historia de Ricardo Barreda, el odontólogo que el 15 de noviembre de 1992 asesinó a escopetazos a su esposa, Gladys McDonald, a su suegra, Elena Arreche, y a sus hijas, Cecilia y Adriana, en la casona familiar ubicada en la calle 48 de La Plata.
Más de tres décadas después del cuádruple femicidio, el caso volvió a generar repercusiones por la estrategia utilizada por la defensa del odontólogo durante el juicio.
Barreda había confesado los asesinatos y las pruebas en su contra eran contundentes. Frente a ese escenario, sus abogados, encabezados por el penalista platense Eduardo Luis Gutiérrez, con la participación de Carlos Irisarri y Flavio Gliemmo, orientaron la defensa hacia un objetivo concreto: evitar que fuera condenado a reclusión perpetua.
Para conseguirlo, plantearon que Barreda había atravesado un trastorno mental transitorio o una psicosis delirante al momento de cometer los asesinatos y que, por ese motivo, debía ser considerado inimputable.
La defensa y el supuesto destrato familiar
Uno de los principales argumentos utilizados durante el juicio fue la existencia de un supuesto régimen de humillaciones y destrato sistemático al que Barreda habría sido sometido dentro de su propia familia.



















