El proyecto oficial para eliminar el precio fijo de los libros abre un nuevo debate en el sector editorial

El Gobierno trabaja en una reforma del régimen vigente desde 2001 para habilitar una mayor competencia comercial. La iniciativa genera apoyos y cuestionamientos entre editores, libreros y representantes de la industria
Nacionales24/07/2026TABANO SCTABANO SC

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El Ministerio de Desregulación, encabezado por Federico Sturzenegger, elabora un anteproyecto para modificar la Ley 25.542, que regula el precio de venta de los libros en la Argentina desde 2001. La iniciativa, que se conoce este miércoles 22, propone eliminar el sistema de precio fijo para que las librerías puedan competir mediante descuentos, promociones y otras estrategias comerciales. Según el Gobierno, la reforma busca incrementar la competencia, mejorar los precios para los consumidores y ampliar las opciones de compra, sin modificar el funcionamiento de editoriales, librerías, los derechos de autor ni las políticas culturales.

La Ley 25.542 establece que el editor fija el precio de venta al público y que ese valor debe respetarse en toda la cadena comercial. Solo contempla excepciones limitadas, como ferias del libro, eventos específicos y determinadas compras públicas.

Desde el Gobierno sostienen que la única modificación consiste en eliminar la prohibición de competir por precio. Además, afirman que no existe evidencia internacional que demuestre que el precio fijo sea un requisito para preservar la bibliodiversidad.

Como parte de los argumentos oficiales, también se destaca que la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires reúne cada año a más de un millón de visitantes. Asimismo, una fuente citada por el Ejecutivo señaló que actualmente los supermercados comercializan cerca del 80% de los libros infantiles que venden y que, en muchos casos, esos ejemplares son producidos especialmente para ese canal, incluso con impresión en China.

La propuesta despertó posiciones encontradas dentro del sector editorial. Adolfo de Vincenzi, presidente del grupo ILHSA —propietario de las cadenas Yenny y El Ateneo—, señaló que el libro representa apenas el 0,5% de las ventas de un supermercado, aunque advirtió que grandes jugadores como los supermercados y Mercado Libre podrían desarrollar una competencia agresiva basada en descuentos.

En tanto, Juan Manuel Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro, sostuvo que la experiencia de países sin precio fijo, como Chile, Uruguay, Ecuador y Colombia, muestra una menor cantidad de editoriales y librerías en funcionamiento.

Por su parte, Christian Rainone, integrante de la Fundación El Libro y de Editorial Guadal, afirmó que el precio de un libro depende de múltiples variables, entre ellas el costo del papel, el tipo de cambio, la logística, la inflación y el volumen de producción. Según explicó, el precio promedio de los libros aumentó por debajo de la inflación durante la vigencia de la ley, por lo que el valor real cayó en términos relativos.

Rainone también señaló que existen diferencias entre segmentos del mercado: mientras que los best sellers para adultos encuentran un mayor desarrollo en el comercio electrónico, los libros infantiles mantienen una fuerte dependencia de la venta en librerías físicas. A su vez, consideró que la legislación vigente quedó desactualizada porque no contempla los libros digitales ni el crecimiento del comercio electrónico.

Entre los antecedentes internacionales mencionados por referentes del sector aparece el caso de Estados Unidos, donde Rainone atribuyó parte del cierre de la cadena Borders al avance de Amazon. También se mencionó la situación de Brasil, donde grandes cadenas como Cultura y Saraiva atravesaron profundas dificultades financieras y cerraron numerosas sucursales.

Desde las librerías también remarcan otros problemas que exceden el debate por el precio fijo. Entre ellos, señalan que pagan el 21% de IVA sobre gastos como alquileres y servicios de electricidad que no pueden descargar completamente. Además, cuestionan que la normativa obligue a vender un libro al mismo precio en todo el país, sin considerar las diferencias en los costos logísticos y de transporte.

Pese a las diferencias sobre la iniciativa oficial, dentro de la industria existe cierto consenso en que la ley requiere una actualización. Varias fuentes consideran que debería modernizarse sin eliminar el precio fijo, mientras que otras entienden que permitir mayores descuentos podría impulsar las ventas. Sin embargo, uno de los principales puntos de coincidencia es que, en un escenario sin regulación del precio, las librerías independientes serían las más expuestas frente a la competencia de grandes cadenas y plataformas de venta.

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