La presencia del capitán Albiceleste resultó la única diferencia consistente en una primera mitad pareja, donde ambos tuvieron pasajes de dominio del balón y de generación de oportunidades de peligro. Es cierto que Argentina fue superior, siendo más claro en lo táctico y lo mental, pero es válido destacar el valor de Argelia para plantarse de igual a igual.
La Selección prescindió del esférico en el complemento, cediéndoselo a un cuadro africano ordenado y prolijo en las conexiones, pero sin demasiada profundidad. El objetivo del cuadro campeón del mundo fue esperar agazapado para poder pegar el zarpazo.

















