En el juicio que quedó nulo, contó que conocía las dificultades que implicaba tratar a un paciente como era Maradona. Declaró que tenía problemas cardíacos, consumo problemático y tenía dificultad para poder sostener los tratamientos, por lo que era difícil la internación domiciliaria elegida tras la operación del hematoma subdural.
“Llevarlo a la casa me parecía, al menos, arriesgado”, indicó. También fue consultado de la cirugía realizada en la Clínica Olivos sobre cuál era el mejor esquema de recuperación y contó que él recomendó una clínica de rehabilitación con seguimiento permanente, pero considera que “tendría que haber ido a un lugar protegido para él”.
También declararán Marcos Correa y Óscar Alberto Franco, dos médicos que participaron de la atención de Maradona en el sanatorio Ipensa de La Plata el 2 de noviembre del 2020, días antes de la cirugía. Correa es médico clínico y Franco es cardiólogo, ambos lo evaluaron cuando ingresó con un deterioro físico.

















