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Más allá de Nordelta, ¿qué amenazas enfrentan los carpinchos?

Interés General 05/09/2021 Por Editor
También llamados capibaras, son los roedores más grandes del mundo. En Nordelta se quejan de ellos. En Entre Ríos se protegen, pero hay factores que los acechan. En el perilago la deforestación los va dejando al descubierto y fuera de su hábitat natural.
carpincho
El carpincho es el roedor más grande del planeta.

Desde hace semanas los carpinchos son tendencia en redes sociales, debido a que vecinos de Nordelta –el complejo de 24 barrios privados construido junto al río, a unos 40 kilómetros de Buenos Aires– se quejaron de un notable incremento en la población de estos animales en los últimos dos años y los acusaron de provocar destrozos en sus jardines, de atacar a mascotas, y de generan inconvenientes en el tránsito.

Desde entonces, la imagen de los carpinchos se multiplicó en cuantiosos memes, y junto a las humoradas sobre el tema, el Hydrochoerus hydrochaeris –tal es su nombre científico–, ganó suficiente popularidad como para captar la atención de chicos y grandes. Y que se hable de ellos es todo un logro, si se considera que a pesar de ser el roedor más grande del mundo y cumplir una importante función dentro del ecosistema, es prácticamente ignorado.

Sobre la poca consideración que se le presta a esta especie, el biólogo Juan Manuel Paccot, impulsor del santuario de animales Tekove Mymba –situado en Colonia San Anselmo, a pocos kilómetros de Colón–, comentó: “Siempre decimos que es muy difícil conservar y proteger lo que no se conoce. Y cuando arrancamos con nuestra institución, allá por el 2015, dentro de las actividades de educación que hacemos en las escuelas, lanzamos un censo a nivel provincial entre chicos de 4° y 5° grado para saber cuáles eran los animales que más conocían; y saltó una cuestión que me preocupó a mí personalmente como biólogo, que es que los animales más nombrados fueron el elefante, la jirafa, el hipopótamo, el cocodrilo, que son todas especies exóticas, no son nativas de nuestra zona”.

Acto seguido, subrayó: “Me pregunté cómo un chico de 4° o 5° grado puede tener en su cultura el proteger a un cardenal amarillo, a un aguara guazú, a un carpincho o a otras especies autóctonas cuando no las conocen”.

El especialista recordó que el carpincho -también llamado capibara- es el roedor más grande del mundo. “Es herbívoro. Todo lo que es el sistema digestivo, anatómico y de dentición esta preparado solamente para comer vegetación. Y más allá de comer pastura y ayudar al pantanal a mantenerse regulado por la altura, es un diseminador también, porque en su dieta entra todo lo que es semilla que cae de los arboles y pasan por un tracto digestivo cuyos ácidos ayudan a que degraden la carcasa o la corteza”, manifestó acerca de su importancia dentro del ecosistema.

Paccot contó además que en la Fundación a su cargo han recibido ejemplares que estaban en cautiverio. “Los animales que llegan de decomiso hacen una cuarentena y se les realiza un control sanitario; luego son reintroducidos nuevamente al ambiente de ellos, ya que en la provincia es una especie nativa protegida”, explicó.

Acerca de este tema, el ingeniero agrónomo Mariano Farall, actual director de Recursos Naturales de la Secretaría de Agricultura y Ganadería –que depende del Ministerio de la Producción de la provincia–, recordó que en el año 1979 el organismo del que hoy es titular emitió la Resolución 237, inédita para la época, a través de la cual se prohibió la caza con fines comerciales del carpincho y del gato montés, y también el desplume del avestruz o ñandú.

A su vez, indicó que el artículo 10 de la Ley Provincial 4.841 faculta a la Dirección de Recursos Naturales a tomar las medidas necesarias para proteger y conservar la fauna. “Es importante resaltar que la Dirección de Recursos Naturales promueve la correcta fiscalización de esta ley, y se trabaja en conjunto con la Dirección General de Fiscalización, el Puerto de Fiscalización de Victoria, Prefectura Naval Argentina, Guardafaunas Honorarios Provinciales y La Brigada de Prevención de Delitos Rurales en el control de nuestra normativa ambiental que promueve el cuidado de las especies nativas y monumentos naturales de Entre Ríos”, y agregó: “Por otro lado, estas agencias de control colaboran en evitar en numerosos procedimientos a lo largo y ancho de la provincia, el comercio ilegal de pieles, el tráfico o el mascotismo del carpincho”.

Sobre la situación de los carpinchos en Nordelta, el funcionario analizó: “Lo que pasa con la superpoblación de la especie en el norte provincia de Buenos Aires, más precisamente en la zona de Nordelta, en el partido de Tigre; o Belén, de Escobar, es una muestra triste y una consecuencia tangible que nos hace reflexionar en lo negativa que es la antropización excesiva de las cuencas hídricas naturales con barrios privados. Esto trae severos problemas al ecosistema fluvial natural, a su fauna, a su flora nativa y sus recursos hídricos, los cuales son perturbados y contaminados”.

Pero no solo en Nordelta los capibaras tienen inconvenientes que afectan su normal subsistencia. Al respecto Farall explicó: “En el Delta de Entre Ríos, el carpincho tiene otros problemas actualmente, que están siendo evaluados por equipos interdisciplinarios de diferentes áreas del Estado provincial, nacional y un conjunto de ONG. Algunos de ellos son los incendios de unas 300.000 hectáreas el último año, provocados por la quema de pastizales; también la bajante y el estrés hídrico que secó las lagunas del Valle Aluvial en el Delta del Paraná; así como desmontes ilegales que se producen en las zonas altas sobre las barrancas sobre nuestro río, que producirían pérdida del hábitat de la especie”.

Sobre este punto, manifestó: “Estos problemas están siendo evaluados, debido a que también afectan a otras poblaciones de especies nativas de interés comercial, como coipos o iguanas overas”.

No obstante, aclaró: “Los últimos análisis realizados por el Área de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales, en conjunto con especialistas de la Secretaría de Ambiente de la provincia, de los Parques Nacionales El Palmar o Pre Delta, muestran que aún en esta situación de crisis hídrica extraordinaria de los principales ríos, los valores poblacionales del carpincho se hallan estables en la provincia, con lo cual no se considera que la especie esté en peligro”.

En este marco, evaluó: “Favorece esta estabilidad poblacional que el Delta provincial abarca una gran superficie, de aproximadamente 1.400.000 hectáreas, y que además Entre Ríos cuenta con extensas áreas naturales provinciales y nacionales donde el carpincho está protegido”.

En la página Argentina.gob.ar se explica que el carpincho es un animal anfibio. Un ejemplar adulto pesa alrededor de 55 kilos, y llega a medir más de un metro de largo y entre 50 y 62 centímetros de altura.

De cuerpo robusto y sin cola, tiene el tronco macizo, los ojos pequeños, las orejas poco desarrolladas y el labio superior muy hendido. Las patas tienen escasa longitud y sus dedos están unidos por una pequeña membrana natatoria.

La sarna que controla la superpoblación

A los carpinchos se los encuentra en un área de distribución que abarca desde Panamá hasta el sur de la provincia de Buenos Aires, en la Argentina. Está presente en todos los países sudamericanos a excepción de Chile.

Viven en comunidades y en Entre Ríos se distribuyen en diferentes zonas donde haya agua. Sus predadores históricos en la región fueron el puma y el yaguareté, cuya presencia ya no se registra desde hace mucho. “En la actualidad solo hay aves rapaces que son controladoras de lo que es cría del carpincho, que suele tener hasta siete al año”, indicó Juan Manuel Paccot, referente de la fundación Tekove Mymba.

Por otra parte, el hombre también afecta a esta especie, avanzando sobre su hábitat natural y generando daños en el ambiente que comprometen la vida normal de este roedor; o cazándolo ocasionalmente, aunque por ley esté prohibido.

No obstante, quienes conocen sobre carpinchos -biológos y baqueanos sobre todo- dan cuenta de que existe un tipo de sarna que los ataca particularmente y que es lo que logra regular su población. “Acá el tema radica en que como se están achicando tanto los ambientes naturales, no tienen otro controlador natural que más que no sea esta enfermedad que adquieren a los carpinchos”, explicó Paccot.

Sobre este tema, refirió: “Es conocida como la sarna de los carpinchos y es muy contagiosa entre ellos. Uno de los motivos principales por los que aparece es cuando el carpincho carece o tiene poca agua. Se da cuando están en cautiverio, y también cuando hay superpoblación. Prácticamente los afecta a nivel salud y hay registros de que puede haber una mortandad de hasta el 60% de población de carpinchos, y el 40% arranca de vuelta. Es como un autocontrol de la especie”.

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