Dólares para 2024: se encienden alertas por lluvias insuficientes para recuperar la producción del campo tras la sequía

Economía 06/10/2023 Por Editor
Las entidades agropecuarias ya empezaron a corregir a la baja sus estimaciones de producción agrícola y la Bolsa de Comercio de Rosario redujo en 600.000 toneladas la proyección de la cosecha de trigo.
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Si la sequía que afectó severamente el ingreso de divisas de la cosecha gruesa durante el segundo trimestre del año y dejó a la economía al borde del colapso, una nueva alarma se encendió en los últimos días de cara a la cosecha fina de fin de año. Es que las condiciones climáticas adversas no se han superado todavía en gran parte de la región pampeana mientras que las lluvias que se habían pronosticado y que alimentaban la expectativa de los productores resultaron desalentadoras en su magnitud.

En este contexto, las entidades agropecuarias ya empezaron a corregir a la baja sus estimaciones de producción agrícola. Por caso, la Bolsa de Comercio de Rosario redujo en 600.000 toneladas la proyección de la cosecha de trigo, calculada ahora en 15.000 millones. En otras palabras, peligra al menos en parte el ingreso de los USD 3.000 millones promedio que suele aportar y afecta también las condiciones del maíz temprano. En un escenario agravado, podría dilatar la siembra de los cultivos de la cosecha gruesa.

Esto pone en guardia no sólo al sector agropecuario sino a toda la economía: el flujo de dólares se mantendría en niveles inferior al promedio también durante la última parte de 2023 con un enorme llamado de atención para lo que pueda ocurrir, en materia meteorológica, el próximo año.

“Había muchos que decían textualmente, hasta hace bastante poco, que nos íbamos a inundar de tanto que iba a llover. Viene fea la cosa, todavía hay tiempo para la gruesa, pero descontando”, compartió el economista Gabriel Caamaño, director de la consultora Ledesma haciéndose eco de los últimos informes especializados que destacan la insuficiencia de agua en los suelos.

Lo concreto es que desde la BCRA advierten ahora que las lluvias recientes aportaron apenas la mitad de la cantidad óptima de milímetros de agua necesaria para mantener la humedad de los suelos y la viabilidad del trigo en rendimientos aceptables. De los 20 milímetros necesarios para sostener el cultivo, las precipitaciones sólo aportaron la mitad.

La insuficiencia de las lluvias, al menos respecto de lo esperado ya había empezado a advertirse por lo que en el último informe mensual de la entidad se anticipó que mientras el 43% del trigo presenta condiciones regulares a malas, en el caso del maíz temprano, el 50%  aún no se implantó. Esa estadística corresponde a la región  núcleo, que comprende el sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba.

También desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtieron sobre un nivel de acumulación de lluvia por debajo de lo esperado y necesario, lo que resultó en una acumulación de agua escasa en la región más crítica para la producción agrícola. En rigor, destacaron que si bien en algunas zonas las precipitaciones fueron algo más intensas como en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires, el este de La Pampa o el sur de Córdoba, apenas alcanzan para sostener las condiciones del maíz temprano pero no resuelven el déficit de humedad que persiste en la región.

Ante ese panorama y aunque aún es pronto, empiezan a quedar bajo tela de juicio aquellas estimaciones que indicaban una marcada reversión en la escasez de divisas para alimentar la economía durante el próximo año.

Proyecciones recientes del propio Banco Central, hoy jaqueado por la extrema escasez de divisas, indicaban hasta hace poco que el próximo año, ya sin sequía, el volumen de ingreso de dólares provenientes del agro oscilaría entre los USD 14.000 y USD 17.000 millones, un monto incluso superior al récord del año pasado. Si bien no existen indicios de que la sequía se extenderá, la preocupación ahora es que el fenómeno El Niño, cómo bautizan los meteorólogos al ciclo de lluvias, no alcance la intensidad suficiente para revertir los daños causados y recuperar los altos niveles de producción registrados en los últimos años.

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