Cuando el Cartel de Sinaloa compró presidentes en Honduras

Internacionales 20/02/2022 Por Editor
Dos expresidentes de Honduras, Juan Orlando Hernández y Porfirio Lobo Sosa, son acusados en EE. UU. de haber recibido sobornos del Cartel de Sinaloa. En México, al menos dos expresidentes podrían tener destino similar.
HONDURAS
El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, aparece esposado y custodiado, antes de ser enviado a Estados Unidos.

La imagen dio la vuelta al mundo. El 15 de febrero, el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, quien apenas terminó su mandato en enero, fue arrestado en un operativo policiaco realizado en Tegucigalpa.

Salió de su domicilio con un chaleco antibalas, fue esposado de pies y manos, y trasladado a una prisión donde espera la extradición solicitada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Lo acusan de narcotráfico, corrupción y tráfico de armas.

En realidad, su futuro estaba ya previsto desde el 31 de marzo de 2021, cuando su hermano Juan Antonio Hernández, mejor conocido como "Tony Hernández”, exmiembro del Congreso Nacional de Honduras, fue sentenciado a cadena perpetua en la Corte de Distrito Sur en Nueva York, acusado de los mismos cargos.

Según el Gobierno de Estados Unidos, los dos hermanos, miembros del Partido Nacional de Honduras, hicieron sus carreras políticas pactando con el crimen organizado.

Del 2 al 18 de octubre de 2019, se llevó el juicio contra Tony. El Jurado lo declaró culpable. En el escrito presentado el 21 de marzo del 2021 por la Fiscalía, dio sus argumentos para solicitar al juez la sentencia de cadena perpetua.

En el documento, del cual tengo copia, se afirma que Juan Antonio junto con su hermano Juan Orlando realizaron "una conspiración de narcotráfico violenta patrocinada por el Estado". Se acusa que ambos recibieron millonarios sobornos de la poderosa organización mexicana Cartel de Sinaloa y de una organización de tráfico de drogas de Honduras conocida como Cachiros, entre otras.

"Por más de quince años, el acusado (Tony) corrompió las instituciones democráticas de Honduras para enriquecerse, transportando al menos 185.000 kilogramos de cocaína, una asombrosa cantidad de veneno que ayudó a importar a los Estados Unidos. Para lograr este asombroso nivel de distribución de drogas, el acusado comandaba miembros fuertemente armados del Ejército hondureño y la Policía Nacional…", afirmó la Fiscalía.

"…vendió ametralladoras y municiones a los narcotraficantes, algunas de las cuales obtuvo del Ejército de Honduras, controlaba laboratorios de cocaína en Colombia y Honduras; sobornaba a los políticos, incluyendo presidentes pasados ​​y el actual de Honduras (Juan Orlando); y ayudó a causar al menos dos asesinatos".  Con ello Tony, habría ganado más de 138,5 millones de dólares.

En el expediente 1:15 cr 379 abierto contra Tony en la Corte de Distrito Sur de Nueva York, del cual tengo copia, vienen los pormenores de la historia de corrupción. La narración siguiente está basada en documentos que forman parte de ese expediente por el que Tony ya fue sentenciado.

Narcopolítica

Los primeros contactos de Tony con el mundo criminal fueron en 2004. Su amigo Carlos Toledo lo presentó con el narcotraficante Víctor Hugo Díaz Morales, alias "El Rojo", quien a su vez trabajaba para un pez más gordo: Héctor Emilio Fernández Rosa, alias "Don H".

De 2004 a 2010, Tony proporcionó información sensible a la organización de "Don H" para ayudarlo a evitar que su droga fuera confiscada y, a cambio, recibía pagos procedentes de las ganancias derivadas de la venta de dicha droga.

Para "Don H" era un espléndido negocio, gracias a la información de Tony podía cruzar cargamentos de cocaína que iban de los 500 a mil kilos cada uno.

En 2008, Tony se convirtió en proveedor de cocaína de los narcotraficantes locales "El Rojo" y Fernando Josue Chang Monroy. La droga era procesada en un laboratorio de su propiedad ubicado en Colombia. Gracias a sus contactos con la Policía Nacional, incluyendo su propio primo Mauricio Hernández Pineda, quien era policía, Tony conocía las rutas más seguras para traficar la droga y contaba con la complicidad de oficiales del Gobierno de Honduras. Con estas facilidades creó su propia marca de cocaína: "TH".

La cocaína de Tony tenía una pureza del 99 por ciento, por lo que Chang Monroy decidió traficar esa droga a la Ciudad de México para que el Cartel de Sinaloa la llevara a Estados Unidos.

En ese mismo año, 2008, Tony conoció, en una reunión del Partido Nacional de Honduras, a Amílcar Alexander Ardon Soriano, quien era alcalde de El Paraíso. Ardón Soriano combinaba sus actividades políticas con el tráfico de droga.

"En la misma época, Porfirio Lobo Sosa pidió a Ardón Soriano por $2 millones (de dólares) para apoyar su campaña a la presidencia (de Honduras) y la campaña de Juan Orlando Hernández para reelegirse en el Congreso", señala el expediente judicial.

Ardón Soriano entregó el dinero a Lobo Sosa, "a cambio de protección en el narcotráfico y un puesto para su hermano Hugo, en el Gobierno de Lobo Sosa".

En 2009, se llevó a cabo una reunión en la sede del Partido Nacional en San Pedro Sula, en la que estaba presente Juan Orlando Hernández. Ahí, Lobo Sosa confirmó a Ardón Soriano que recibió el millón de dólares. Juan Orlando instruyó a Ardón Soriano para "decir a todos los alcaldes y candidatos del Partido Nacional que voten la boleta de todos los congresistas para que podamos tener la mayoría dentro del Congreso", señala el expediente judicial.

Lobo Sosa aseguró a Ardón Soriano que, "si ganaba el Partido Nacional", sus operaciones de narcotráfico quedarían protegidas porque la Fiscalía no lo iba a investigar. Y le ofreció que, de ganar las elecciones, le daría a su hermano Hugo Ardón Soriano el cargo de administrador de Fondo Vial.

Según las leyes de Honduras, dicho fondo tiene como objetivo asegurar el sostenimiento financiero y la ejecución del servicio de mantenimiento de la red vial de ese país.

Para reunir más fondos, Tony también pidió dinero a "El Rojo" para la campaña presidencial de Lobo Sosa y la campaña para congresista de su hermano Juan Orlando. A cambio, le prometió que no habría decomisos de cocaína y no habría detenciones, y que le proporcionarían información de más calidad y de mayor importancia para llevar a cabo el tráfico de droga.

En 2009, Tony pidió dinero a la organización de tráfico de drogas más violenta en Honduras, conocida como Chachiros, quienes aportaron a las campañas de Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández al menos medio millón de dólares.

 

Te puede interesar