Concordia Por: TABANO SC04/11/2026

La forestoindustria en crisis y las PYMES trabajan con margen mínimo

La demanda interna permanece estancada, los costos aumentan y muchas empresas producen sin rentabilidad. Las exportaciones de pino y molduras sostienen parte de la actividad, mientras crece la preocupación por los cierres y la menor inversión forestal lo que tiene directa incidencia en la economía de Concordia y Federación.

La forestoindustria argentina atraviesa un escenario de fuerte presión económica, con pequeñas y medianas empresas que enfrentan una demanda interna deprimida, costos en permanente aumento y dificultades para trasladar esos incrementos a los precios de venta. El panorama también está marcado por plazos de pago más extensos y un elevado costo financiero, factores que reducen la rentabilidad y ponen en riesgo la continuidad de numerosas industrias.

El diagnóstico surge del resumen ejecutivo de septiembre de 2026 elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA). La entidad sintetizó la situación del sector con una expresión contundente: "Remar en dulce de leche", según describió su asesor Gustavo Cetrángolo, responsable del informe mensual. El relevamiento advierte que algunas empresas cerraron, otras redujeron su actividad y muchas sostienen la producción mediante reservas financieras, capital propio o endeudamiento.

De acuerdo con el informe publicado por argentinaforestal.com, el principal problema de las industrias ya no pasa solamente por la falta de pedidos, sino por la imposibilidad de producir y comercializar con márgenes suficientes. El sector enfrenta una situación que sus propios protagonistas describen como "fundirse trabajando": los costos de energía, mano de obra e insumos suben, mientras los valores de venta permanecen prácticamente sin ajustes desde hace meses.

A estas dificultades se agregan la presión tributaria, el alargamiento de los plazos de pago y las condiciones de financiamiento. Muchas empresas operan en torno al punto de equilibrio o directamente por debajo, con recursos propios cada vez más comprometidos. La exportación aparece como una alternativa para sostener los costos fijos, aunque tampoco garantiza rentabilidad y, en numerosos casos, se trabaja con márgenes mínimos o nulos.

El deterioro alcanza también a la producción forestal. FAIMA advierte que los productores se convirtieron en una variable de ajuste de la economía industrial, una situación que podría provocar una disminución del ritmo de forestación durante la actual temporada. Mientras las empresas con mayor trayectoria de inversión mantienen sus niveles de actividad, otras redujeron las plantaciones y dejaron de realizar reposiciones.

Señales de recuperación débiles

Los indicadores oficiales tampoco muestran una recuperación consolidada. El índice de producción de madera del INDEC registró en agosto una caída del 2,5% respecto de julio y una baja interanual del 1%.

En la construcción, los despachos de cemento acumularon 7.247.619 toneladas entre enero y septiembre, frente a las 7.461.539 toneladas del mismo período de 2025. La retracción fue del 2,87%, aunque el informe destaca un repunte durante septiembre.

FAIMA deposita algunas expectativas en los créditos bancarios en dólares para desarrolladores inmobiliarios, los préstamos hipotecarios ajustados por UVA y un incipiente movimiento de la obra pública. Sin embargo, considera que el impacto de estas medidas todavía demorará en trasladarse a la actividad industrial.

En la región chaqueña, los polos de carpintería de algarrobo de Quitilipi y Machagai figuran entre los más afectados por la crisis. La carpintería rural conserva cierta demanda, impulsada por los buenos precios de la hacienda. Como movimiento puntual, Belgrano Cargas adjudicó la compra de durmientes de quebracho a cinco empresas por $1.790 millones, una contratación que genera una reactivación parcial de ese segmento.

Exportar sostiene parte de la actividad

En contraste con el mercado interno, algunos productos muestran un desempeño favorable en el frente externo. Las exportaciones de madera aserrada de pino crecieron un 24% durante los primeros nueve meses de 2026, en comparación con igual período del año anterior. Las molduras también registraron un incremento del 16%, favorecidas, entre otros factores, por las condiciones arancelarias que Estados Unidos aplicó a Brasil.

No obstante, FAIMA advierte que el crecimiento comienza a moderarse por la estabilidad de los precios internacionales, el encarecimiento de los costos logísticos y de la energía, y los conflictos internacionales.

Otro segmento con perspectivas de desarrollo es el contrachapado. Durante septiembre se exportaron alrededor de 5.300 metros cúbicos, mientras que Toll Maderas inició la producción y avanza con el proceso de certificación para acceder a mercados externos.

La entidad considera que este producto representa una oportunidad para aprovechar la disponibilidad de rollos de gran diámetro de las forestaciones argentinas, muchas de ellas sobremaduras, que encuentran dificultades para ser absorbidas por los aserraderos tradicionales. India y Japón aparecen entre los destinos no tradicionales que podrían abrir nuevas posibilidades comerciales.