Fluminense le ganó a Platense y quedó cerca de la clasificación para las semifinales de la Copa Libertadores
Las características del desarrollo estaban establecidas antes de que el árbitro uruguayo Andrés Matonte pitara el inicio del encuentro. Nadie se sale del libreto cuando el itinerario señala que se está entre los ocho mejores de la Copa Libertadores, aunque los dos planteles tuvieron un cambio de director técnico en el camino: Martín Palermo reemplazó a Walter Zunino -dirigió durante la etapa de grupos- en el Calamar y Marcao a Luis Zubeldía, en el tricolor. Fluminense volvió a las raíces que lo llevaron a ser campeón de la Libertadores en 2023, tras vencer a Boca: Marcao era el ayudante del entrenador Fernando Diniz.
El nuevo ciclo modificó el escenario, tras el despido de Zubeldía, Fluminense es una estructura que hace de la posesión y el control de la pelota un sistema. Tiene tres futbolistas de 40 o más años, el arquero Fabio (45), el zaguero central Thiago Silva (41) y el goleador Hulk (40), mientras que el titiritero -un jugador de andar cansino pero seguro- es Paulo Henrique Ganso (36). Ellos son los ejes, aunque los que se mueven como satélites también tienen un bagaje destacado: un dato, Matheus Martinelli (24 años) el más joven de la alineación titular.
El fútbol es imprevisible, desconoce la historia y hasta los momentos. Fluminense marcaba el pulso y eso no era insospechado, pero no lograba ser punzante. Platense ocupaba espacios, bloqueaba, y la misión ofensiva era correr apenas recuperaba la pelota. Sin Luciano Giménez, lesionado -en los últimos días se unió al plantel Bruno Sepúlveda, a préstamo desde Banfield-, explotar la velocidad de Nicolás Retamar para abastecer a la reciente incorporación era el plan más sencillo. Un juego vertical, directo, relegando al banco de los suplentes a Franco Zapiola y a Bautista Merlini, dos nombres que prefieren la circulación, el control y menos vértigo, y que ingresaron en el segundo tiempo.
Una apuesta que tuvo validez hasta los 21 minutos del primer tiempo. Un error conceptual provocó el quiebre: Gastón Togni hizo una mala lectura -con el equipo en ataque y los dos zagueros centrales en campo rival ensayó un pase comprometido-, Fluminense robó la pelota y en tres toques rompió el molde y desató el nudo: asistencia de Hulk para la corrida de Nonato para derrotar al arquero Juan Pablo Cozzani.