Bélgica acaba con los locales y se cita con España en cuartos
Bélgica convirtió el ruido en rabia, el debate en fútbol y la polémica en una exhibición. En la noche marcada por el 'caso Balogun', los 'Diablos Rojos' pasaron por encima de Estados Unidos, tumbaron a la única anfitriona que quedaba con goles de De Ketelaere, Vanaken y Lukaku, y firmaron su mejor partido del Mundial justo cuando más lo necesitaban. Ni el ambiente, ni el indulto, ni el sueño americano pudieron frenar a una selección belga que se tomó la justicia por su cuenta y se ganó una cita con España en los cuartos de final.
Mauricio Pochettino no hizo experimentos en la noche en la que Estados Unidos se jugaba una cita con España y repitió el mismo once que derrotó a Bosnia-Herzegovina en dieciseisavos, con Folarin Balogun en punta tras el polémico indulto de la FIFA. Rudi García, en cambio, sí movió el árbol respecto a la heroica remontada ante Senegal: se cayeron Theate, Vanaken, De Bruyne y Doku, con las suplencias del capitán (37 titularidades consecutivas) y del extremo del City como grandes sorpresas, y entraron Ngoy, Onana, Raskin y Lukebakio para reforzar el físico en el centro del campo y buscar profundidad por la derecha.
Bélgica salió como si quisiera acabar con la injusticia por la vía rápida. Con Balogun indultado en el once estadounidense, los de Rudi Garcia mordieron desde el primer segundo con una presión altísima, mucha intensidad tras pérdida y una marcha más que su rival. Trossard vio cómo le bloqueaban un disparo, Tielemans no pudo conectar limpio dentro del área y Castagne, a los 45 segundos, obligó a Freese a sacar una mano cambiada espectacular a contrapié para evitar el primero.
La mejor Bélgica del Mundial
El arranque fue un monólogo belga. La suplencia de De Bruyne y Doku se entendía desde el plan: más físico, más presión y menos espacios para que Estados Unidos pudiera recibir cómodo. Lukebakio y Castagne hicieron daño por la derecha, Trossard apareció por dentro y por fuera, y Tielemans perdonó una ocasión clarísima tras un centro lateral que solo tenía que empujar.
El premio llegó en el minuto 9. Un centro de Trossard tocó en Freeman, la defensa estadounidense se quedó dormida y Raskin, el más listo de la clase, bajó el balón en el área para convertir una jugada sucia en una ocasión clarísima. Su centro-remate superó a Freese y De Ketelaere solo tuvo que empujar en el corazón del área. Bélgica había firmado seis remates, tres a puerta, en apenas doce minutos.