El impacto ocurrió a escasos 750 metros de la pista del Aeropuerto Guaraní. La unidad cumplía un trayecto hacia la ciudad de Asunción con una carga masiva de dólares y reales al momento de la caída.
Una multitud de vecinos invadió el predio antes de la llegada de los uniformados. Los pobladores aprovecharon la destrucción de los contenedores de seguridad y retiraron los billetes que quedaron a la vista entre el fuego y los restos metálicos del fuselaje.
La firma transportadora de caudales confirmó la desaparición de u$s2 millones tras el peritaje inicial en la zona. Por su parte, los investigadores policiales secuestraron teléfonos celulares con evidencias sobre la organización del robo a través de servicios de mensajería.
Organizaciones criminales de la región fronteriza iniciaron un asedio contra los habitantes del asentamiento. Estos delincuentes aparentan ser oficiales de la Fiscalía o policías para exigir la entrega del dinero mediante actos de intimidación y registros domiciliarios ilegales.
El Ministerio del Interior paraguayo difundió una advertencia sobre la peligrosidad de estos operativos falsos. La autoridad solicitó a la población extrema cautela frente a sujetos sin acreditación oficial ante el riesgo de un aumento de la violencia en la localidad.