UCR Activa denuncia una "operación política" para subordinar al radicalismo entrerriano al poder provincial
El espacio interno del radicalismo advierte que la dirigencia busca convertir al partido en una "estructura obediente" funcional al oficialismo, mientras se ignora la crisis económica que golpea a Entre Ríos y se fuerza la Carta Orgánica con riesgos de una inminente judicialización
Documento completo: "Un radicalismo subordinado al poder"
En una provincia golpeada por el cierre de industrias y comercios, la caída del poder adquisitivo, la angustia social y el deterioro de la vida cotidiana, resulta obsceno que una parte de la dirigencia radical esté concentrada en rediseñar cargos, nombres y mandatos partidarios. Mientras Entre Ríos y la Argentina necesitan una oposición seria, sensible y con propuestas, el radicalismo entrerriano discute cómo reordenar su poder interno. Esa desconexión con la realidad ya es, por sí sola, un hecho político grave.
Pero hay algo peor: todo indica que esta avanzada para acortar mandatos no responde a una necesidad genuina de la UCR, sino a una lógica ajena al partido y funcional al poder provincial. Cuando una fuerza ordena su vida interna no por sus convicciones, su doctrina y sus reglas, sino por subordinación al poder de turno, deja de actuar como partido y empieza a comportarse como una estructura obediente.
Se pretende instalar que existe un acuerdo unánime para avanzar en el acortamiento de los mandatos y que todas las autoridades de la provincia están dispuestas a renunciar. Eso no es cierto. En todo caso, involucra a algunos sectores internos, legisladores y funcionarios, pero no a la totalidad del partido. UCR Activa, por ejemplo, no fue convocada a esa discusión previa. La supuesta unanimidad no es más que una ficción para darle apariencia de consenso a una maniobra orientada desde arriba.
Detrás del llamado “acortamiento del mandato” se esconde una operación políticamente inaceptable y de extrema gravedad institucional. No se trata de un problema de calendario ni de un tecnicismo partidario: se trata de decidir si en la UCR de Entre Ríos las normas se respetan o se fuerzan cuando dejan de convenir. La contradicción es mayor porque las actuales autoridades no fueron elegidas por el voto directo de los afiliados, sino por un acuerdo entre líneas internas —del que UCR Activa no formó parte—, y son precisamente varias de esas mismas líneas las que hoy quieren remover antes de tiempo a quienes surgieron de aquel consenso.
La magnitud del problema es enorme. Entre Comité Provincial, Comités Departamentales y delegados al Comité Nacional hay alrededor de 400 cargos en juego. A eso se suman 668 congresales entre titulares y suplentes. Estamos hablando de más de 1.000 cargos partidarios, sin contar comités de ciudad y municipios.
La Carta Orgánica fija mandatos de dos años, no prevé la revocatoria y sólo contempla situaciones extraordinarias frente a la interrupción del orden constitucional, no por urgencias de aparato ni conveniencias coyunturales. Insistir en este camino empuja al partido a un papelón jurídico, político e institucional, con serio riesgo de conflicto y judicialización por parte de quienes legítimamente quieran permanecer en sus cargos hasta el vencimiento de sus mandatos.
Llamar a esto “normalización” o “reorganización” agrava aún más el problema. En la historia argentina, ese lenguaje fue demasiadas veces el eufemismo de los quiebres institucionales. En un partido atravesado por la memoria de los derrocamientos de Yrigoyen y de Illia, y por la tragedia de la última dictadura, usar hoy esos términos para justificar el recorte de mandatos constituye una irresponsabilidad política e histórica intolerable.
El radicalismo nació para limitar el poder, no para someterse a él. Lo demás no es modernización: es subordinación, oportunismo y degradación doctrinaria.
(APFDigital)
Te puede interesar
UCR Activa cuestionó al Senado por aprovechar la "distracción mundialista" para aprobar la reforma jubilatoria
El espacio radical UCR Activa cruzó al oficialismo tras la media sanción de la reforma previsional. El sector calificó la maniobra de "oportunismo" y apuntó contra el senador Dal Molín.
Tras ser catalogada de "traidora" en su propio pueblo: la senadora Domínguez dice estar dispuesta "a dialogar".
La senadora que representa al PJ de Feliciano en el Senado de Entre Ríos, considerada como "libre pensadora" y "colaboracionista" del gobierno de Rogelio Frigerio que lleva adelante la reforma de la ley de jubilación, dice ahora estar dispuesta "a conversar", mientras el PJ decidirá en breve su expulsión.
Reforma previsional: El PJ Paraná presentó un pedido formal al PJ Entre Ríos para que expulsen a Miranda y Domínguez
La solicitud se basa en lo votado en el último Congreso Provincial, donde se facultó al Tribunal de Disciplina a tomar dicha medida si diputados o senadores votaban a favor o se abstenían. "Roma no paga traidores". es la frase más escuchada después del voto de las frigeristas diputadas que asumieron sus cargos como representantes del peronismo.
El PJ ratificó su rechazo a la reforma previsional de Frigerio y recordó que sancionará a los que traicionen este mandato y la voten
Serán considerados "traidores" a la causa del partido y de los trabajadores aquellos legisladores justicialistas que la voten, quienes están avisados que serán expulsados del partido por "colaboracionista" con el gobierno de turno que mediante esta ley perjudica a los trabajadores, a los municipios y a los jubilados.