Sociedad Por: Editor31/08/2021

Un joven, víctima de abuso por parte del cura Ilarraz, pidió "más coherencia" a la Iglesia Católica

En una carta, Hernán Rausch recordó las palabras del Papa Francisco, quien definió a la hipocresía como el "miedo a decir abiertamente la verdad". El cura Justo Ilarraz fue condenado a 25 años de prisión efectiva por abuso y corrupción de niños y adolescentes.
La justicia de Entre Ríos condenó al cura Justo José Ilarraz a 25 años de prisión.

Una de las víctimas del cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso de menores, pidió este lunes a la Iglesia Católica "un poco más de coherencia y no más apariencias" ante casos de abuso sexual dentro de esa institución.

"Deben simplificar más las cosas, el Palacio Judicial le dio una gran ayuda a la Iglesia: reveló y desenmascaró, aunque a muchos les haya molestado", dijo Hernán Rausch, una de las víctimas y primer denunciante del cura.

Ilarraz fue condenado a 25 años de prisión efectiva por abuso y corrupción de niños y adolescentes de entre 10 y 14 años por un tribunal de primera instancia, el 21 de mayo de 2018, acusación agravada por ser el encargado de la educación de las víctimas en cinco de esos siete casos.

En una carta, Rausch recordó las palabras del Papa Francisco, quien definió a la hipocrecía como el "miedo a decir abiertamente la verdad, fingir o aparentar para quedar bien a los ojos de los demás".

En ese sentido, Rausch pidió que esas "decorosas, acertadas y oportunas críticas a políticos" también "deberían concretarse e implementarse de igual manera en las políticas de la Iglesia" y que "no sean solo expresiones, porque el mundo necesita acciones".

La hipocresía "se combate y erradica con la verdad, que pocos la quieren ver y reconocer, y con la acción y operación, por ejemplo, en las causas que tienen congeladas, que poco se informa y se avanza" dentro de la Iglesia Católica, agregó.

"Dios, es simple, ¿por qué complicarlas? Papa Francisco, usted tiene la oportunidad de hacer nuevamente algunas cosas, renovarlas con la verdad, la verdad como premura y sin importar nombres, puestos, cargos, y sin privilegios", continuó Rausch.

En el escrito, solicitó a la Iglesia "definir situaciones, aunque afecten a altas jerarquías" y con "disponibilidad, humildad, coraje y con la verdad, con pasos aclaratorios y sólidos".

Al continuar la "dilatación de las investigaciones, deja pesar y acrecentar el goce de la impunidad, desprestigiando y dispersando miembros activos de la comunidad católica molestos por su flemático actuar en estas graves causas de abuso".

En ese marco "está siendo más afectiva la justicia terrenal que los representantes de la justicia divina, y así dejan pasar los tiempos, especulando, para que al final de las vidas logren pasar el umbral divino y evitar, humanamente, ser sentenciados", añadió.

La Justicia entrerriana "evidenció, a la hora del veredicto, al acusar y responsabilizar a la cúpula eclesiástica, no haber actuado humanamente correcto".

"La comunidad -continúa el texto- necesita que quede asentado bajo una definida investigación y sentencia las posibles falencias llevadas a cabo cuando se conocieron los tenebrosos hechos mediante el relato valiente y prematuro de las víctimas".

Rausch preguntó: "¿por qué se torna tan largo todo esto, si uno no hizo más que decir y contar la verdad, sin hipocresía?", y remarcó que "ni nosotros ni nadie merece tanta falta de respeto y opresión, ni este flagelo de los eternos plazos".

Por último, se solidarizó con las víctimas y familiares de la causa del Convento de Nogoyá, por "haber atravesado valientemente y sin titubear todo este camino, logrando cerrar el camino judicial, con una sentencia firme y concreta".

La exsuperiora del convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, la concordiense, Luisa Toledo, fue condenada en 2019 a tres años de prisión efectiva por privación ilegítima de la libertad contra exnovicias y exmonjas que estuvieron entre 10 y 25 años en el convento con malos tratos.

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