Comercios destrozados y despliegue de unidades de élite

El balance de daños comerciales refleja que alrededor de 1.500 establecimientos sufrieron saqueos o destrozos en metrópolis como París, Lyon, Marsella, Burdeos y Rennes. Ante la escalada de la violencia urbana en la capital, el Gobierno francés dispuso el despliegue de la CRS 8, una unidad de élite especializada en el combate contra los disturbios en zonas urbanas.

En Lyon se registraron 160 arrestos tras enfrentamientos calificados por los delegados locales como de "una violencia inédita". En Limoges hubo al menos 17 detenidos adicionales.

Fuertes cruces políticos y réplicas internacionales

El presidente Emmanuel Macron aseguró que los responsables de los destrozos serán "perseguidos y castigados". En la misma línea, el primer ministro Sébastien Lecornu acusó directamente a "grupos de ultraizquierda" de organizar el caos e instruyó a las fiscalías solicitar la prisión preventiva para los involucrados. Desde la oposición, la dirigente derechista Marine Le Pen condenó los altercados y acusó a la extrema izquierda de "secuestrar" las demandas sociales para generar desórdenes.

Milán fue epicentro de las protestas en Italia.

Milán fue epicentro de las protestas en Italia.

Las protestas comenzaron a generar un efecto contagio en Europa: en Milán, Italia, un grupo de manifestantes inspirados en las movilizaciones francesas se enfrentó a la policía frente a la catedral, mientras que en Bélgica las fuerzas de seguridad arrestaron a una decena de jóvenes por causar disturbios.