Desde las 3 de la tarde, el paisaje habitual de luces de neón y rascacielos se transformó en un carnaval argentino dominado por camisetas de Messi, bombos y redoblantes. Incluso el aroma a choripán y asado se hizo sentir en los puestos que se convirtieron en el epicentro de la previa para los fanáticos.
La pasión no se vio opacada por las lluvias intermitentes que azotaron Manhattan; al contrario, los hinchas alentaron sin descanso con trompetas y banderas para respaldar a "La Scaloneta" antes del duelo decisivo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.


















