Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Desiré Doué, Michael Olise, Bradley Barcola, Rayan Cherki. Recitar estos nombres es suficiente para describir la jerarquía de la ofensiva francesa. Sus virtudes individuales se vieron durante toda la temporada europea y explotaron en este torneo, en el que ninguna estructura defensiva pudo hacerles frente.
Una fuerza imparable. Así se vio Francia en el Mundial. Con Mbappé como principal exponente, pero con socios que lo potenciaron. El principal atributo de este equipo es la capacidad para ensamblar talentos, una aptitud que Didier Deschamps ha demostrado para convertir al subcampeón en un rival temible.
El conjunto galo es el segundo con más goles a favor (16) y el que más pateó al arco. Sin embargo, su capacidad ofensiva no puede medirse solo en números. Francia domina los partidos porque siempre está al acecho, a un movimiento del gol. Cualquiera de sus delanteros puede desnivelar casi sin esfuerzo, haciendo que el equipo de Deschamps se agrande a partir de esa inminencia.
España planteará un desafío mayúsculo a la poderosa Francia. No solo porque le ganó los últimos partidos, sino también porque su forma de jugar puede complicar. La Roja tiene el mejor mediocampo del campeonato. Cada encuentro se disputó al ritmo que Rodri, Pedri, Fabián Ruiz y Dani Olmo decidieron, un ritmo lento e imperturbable, pero ganador.
El objeto inamovible. España toca. Hacia los costados, hacia atrás, hacia adelante. Crece desde el pase y no se desespera, pase lo que pase. Es su cultura: tener la pelota es lo primero. Rodri ha sido el mejor intérprete en este Mundial, brillando por su inteligencia y permitiendo que la Roja se moviera a su antojo.
España es el equipo que mayor porcentaje de posesión tuvo en el certamen (65.8 de promedio), sin bajar del 60 por ciento en ninguno de sus seis partidos. La pelota siempre fue de ellos. Solo recibió un gol en contra, siendo, por lejos, la mejor defensa. Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte y Marc Cucurella se destacaron por su solidez.
Entonces, ¿cómo se resuelve esta contradicción absurda? Con fútbol. Porque este juego es tan complejo como la física. Francia y España son mucho más que un buen ataque y una buena defensa. Tienen cualidades que complementan dos grandes equipos.
Francia se agrupa a la perfección cuando pierde la pelota. Con Manu Koné como eje del mediocampo, se repliega con velocidad y orden. Olise y Doué o Barcola cierran espacios con la misma suficiencia con la que atacan, haciendo muy sólido al equipo sin balón. William Saliba y Dayot Upamecano poco tienen que envidiarle a los centrales españoles.
España, por su parte, también tiene gran talento individual. Lamine Yamal aún no brilló en Estados Unidos, pero esta es su gran oportunidad. El joven de Barcelona mostró destellos contra Bélgica y todavía debe su gran actuación mundialista. Mikel Oyarzábal se destapó como el goleador necesario y Mikel Merino apareció desde el banco para definir victorias.
Será un partidazo espectacular, con un premio gigante: la final del mundo. Al final, también será la filosófica oportunidad de ver si la fuerza imparable es capaz de mover al objeto imperturbable.
Probables formaciones para el duelo de Francia y España
Estadio: AT&T Stadium, Dallas
Hora: 16
Francia: Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba, Lucas Digne; Manu Koné, Adrien Rabiot; Ousmane Dembélé, Michael Olise, Désiré Doué; Kylian Mbappé. DT: Didier Deschamps.
España: Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte; Marc Cucurella; Rodri, Fabían Ruíz; Lamine Yamal, Dani Olmo, Álex Baena; Mikel Oyarzabal. DT: Luis de la Fuente.
Árbitro: Iván Barton (El Salvador)
TV: Telefé y DSports


















