En ese sentido, agregó que "no había ambulancia ni me dijeron que había alguna por las cercanías; de hecho, el camino para llegar al barrio era bastante inhóspito". "Me desvincularon porque supuestamente iban a hacer reducción de enfermeros porque Diego no quería tanta gente en la casa. Yo no tuve objeción", explicó sobre su despido.

"No me sentí cómoda con el lugar por ser Maradona. Faltaban cosas para poder trabajar ante una urgencia, un número de teléfono para saber a quién llamar; obviamente, yo llamaría al 911, pero no estaba clara la logística", concluyó.

Por su parte, Zenteno contó que fue cuatro veces a la casa de Maradona para hacer "controles de signos vitales". "Para mí tenía que haber indicaciones médicas firmadas por un profesional, una ambulancia en la puerta para la atención de urgencia. Igual a Maradona yo lo vi bien", declaró. Cáceres coincidió en este último punto, aunque aclaró que "no hacía un seguimiento a fondo" y "pasaba los reportes por el grupo de WhatsApp".

Además de los tres enfermeros, los otros integrantes del chat eran el coordinador del equipo de enfermería, Mariano Perroni; la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini; el médico clínico Pedro Di Spagna; y los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Madrid.

Todos ellos están acusados por el presunto homicidio simple con dolo eventual del astro argentino. En este proceso judicial, tanto Perroni como Di Spagna hablaron ante el Tribunal la semana pasada. Por su parte, Madrid es la única que afrontará un juicio por jurados populares.

El médico clínico pidió la palabra en la última jornada para contestarle a Luque que su función era únicamente la de interconsultor y que las decisiones recaían en quienes estaban a cargo del tratamiento. “Él era el médico de cabecera. Los médicos interconsultores, como fui yo, solamente podemos sugerir. La decisión final es de los médicos tratantes”, sostuvo.

Juicio por la muerte de Maradona: quiénes son todos los imputados

Diego Maradona murió el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años como consecuencia de un edema agudo de pulmón secundario y una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada.

El neurocirujano y exmédico de confianza de Maradona, Leopoldo Luque; la psiquiatra Agustina Cosachov; y el psicólogo Carlos Díaz son los otros tres imputados. El delito por el que se los acusa prevé una pena de entre 8 y 25 años de prisión, según lo establecido por el Código Penal argentino.

Mientras que Mariano Perroni; la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini; el médico clínico Pedro Di Spagna; y los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Madrid, están acusados por el presunto homicidio simple con dolo eventual.