Caso Loan: del botín plantado a la teoría del accidente, las maniobras de Laudelina Peña para tapar la desaparición de su sobrino
Es una de las principales acusadas en el caso. Según la fiscalía federal, participó de la sustracción del niño y luego desplegó distintas acciones para desviar la investigación
Laudelina Peña es la tía de Loan Danilo Peña y una de las principales acusadas en el juicio por la desaparición del niño. Según la fiscalía federal, participó de la maniobra que permitió apartarlo de la custodia de su padre el 13 de junio de 2024 y luego intervino en distintas acciones destinadas a entorpecer y desviar la investigación.
La acusación sostiene que, junto con su esposo Antonio Benítez y otros imputados, formó parte del grupo que retuvo y sustrajo al menor tras el almuerzo familiar realizado en la casa de Catalina Peña, la abuela del niño, en el paraje El Algarrobal.
Además, los fiscales le atribuyen tres intervenciones clave posteriores a la desaparición: haber intentado impedir que su hijo menor contara lo que había visto aquel día, su participación en el episodio del botín hallado en un lodazal y la difusión de la hipótesis de un accidente vial que luego terminó descartada por la investigación.
Qué pasó la noche de la desaparición
Para la fiscalía federal, uno de los primeros indicios de que algo no encajaba en la versión de Laudelina Peña y su marido, Antonio Benítez, apareció pocas horas después de la desaparición de Loan. El foco estuvo puesto en la actitud que ambos mantuvieron frente a J.A.B., su hijo menor y primo del niño, que había estado con el grupo de chicos en el naranjal.
El relato del niño podría haber sido clave para reconstruir qué había ocurrido aquella tarde. Al momento de la desaparición tenía 6 años, apenas uno más que Loan.
J.A.B. era uno de los chicos que fue al naranjal y jugó con su primo. Horas después, con la Policía ya desplegada en la zona y el operativo de búsqueda en marcha, habría intentado colaborar con los agentes para señalar el lugar donde había visto por última vez al niño. Sin embargo, según distintos testimonios incorporados a la causa, sus padres se lo impidieron.
El relato surge de la declaración deJosé Omar Peña, hermano de Loan. Según indicó, entre las 20 y las 21 de aquel 13 de junio, el marido de Laudelina se movía entre los patrulleros instalados en la zona de búsqueda.
“J.A.B. les decía a sus padres que quería ir con los policías y mostrarles dónde se había perdido Loan. Pero Benítez lo corrió y dijo que él iba a acompañarlo.J.A.B. se ofrecía a los policías para ir al naranjal y Benítez y Laudelina lo sacaron del brazo”, declaró.
Antonio Benítez, marido de Laudelina y tío de Loan
El testimonio del curaCristian González, que también estuvo aquella noche en el lugar, fue en la misma dirección. Según relató, Laudelina llegó junto a sus hijos y una de sus hermanas. “Con ellos cruzó palabras porque no querían que el hijo de Laudelina hablara porque podía decir algo. A mí me llamó la atención y respondí de manera espontánea: déjenlo que hable”, sostuvo.
En su requerimiento de elevación a juicio,la fiscalía federal consideró “llamativo el interés de Benítez y Laudelina Peña en controlar el discurso de su hijo, J.A.B., presente cuando desapareció su primo”.
Para los fiscales, esos testimonios, sumados a las intervenciones telefónicas y a los propios dichos posteriores de Benítez, muestran un interés concreto por controlar qué podía contar el niño sobre lo ocurrido aquella tarde.
Una pista lejos, muy lejos
La segunda maniobra que la fiscalía federal atribuye a Laudelina está vinculada con uno de los elementos más emblemáticos del caso:el botín que supuestamente pertenecía a Loan.
El botín de Loan tras ser descubierto en el barro
La mujer afirmó haber hallado el calzado en un camino rural al día siguiente de la desaparición. El entonces comisarioWalter Maciel, que estuvo a cargo de la investigación y luego fue imputado por entorpecerla, también se adjudicó el hallazgo.
El problema, según la acusación, es la ubicación donde apareció el botín. Entre la casa de Catalina Peña, donde se realizó el almuerzo, y el naranjal donde Loan fue visto por última vez hay unos 500 metros. Sin embargo,el lugar donde apareció el calzado estaba a más de 1.500 metros en línea recta y a campo traviesa.
El botín fue hallado en un predio vecino. Junto a Laudelina se encontraba su hija Macarena. Desde el momento en que fue extraído del lodazal hasta que quedó formalmente preservado como prueba, pasó por distintas manos que lo manipularon, fotografiaron y filmaron.
Los perros rastreadores de la Policía reconocieron rastros de olor de Loan tanto en el botín como en huellas cercanas, pero no lograron establecer una dirección o trayectoria concreta.
Plano de dónde se encontró el botín de Loam Peña
A partir de esos elementos,la fiscalía federal concluyó que el botín había sido colocado deliberadamente para desviar la investigación.
Uno de los testimonios citados para sostener esa hipótesis es el de Carlota Moreira. La mujer declaró que acompañó a Laudelina y Macarena hasta el lugar donde apareció el calzado. Según su relato, tras caminar durante aproximadamente una hora llegaron a un sector del monte donde también se encontraba el comisario Maciel junto al ex policía Francisco Méndez.
“Se notaba que estaba plantado porque estaba muy hundido”, afirmó la testigo al describir el hallazgo.“Estaba todo embarrado. No se le distinguía el color. Sin embargo, Laudelina dijo: ‘Es el que le regalamos a Loan’. Eso también llamó mi atención porque no era posible distinguirlo tan fácil”, agregó.
Las distintas explicaciones que dio Laudelina sobre el origen del botín también quedaron bajo análisis. Según la acusación, primero sostuvo que había sido obligada por Victoria Caillava a colocarlo en el lugar; después involucró al entonces comisario Maciel; finalmente afirmó que nunca lo había plantado y que el hallazgo había sido casual. Para los fiscales, esas versiones resultan incompatibles entre sí.
Walter Maciel, el ex comisario que también está imputado por la desaparición de Loan
Una salida accidental
Poco después del episodio del botín, Laudelina declaró en dos oportunidades ante la Justicia provincial que, por entonces, llevaba adelante el caso.
La primera fue el 29 de junio y la segunda el 5 de julio de 2024. En ambas ocasiones sostuvo la teoría de que, por accidente, Caillava y Pérez habían atropellado a Loan al retirarse del Algarrobal en su camioneta Ranger.
Días después amplió su indagatoria y negó sus propios dichos sobre el accidente. Esa versión ya había recibido un revés previo. La testigo Camila Núñez, que estuvo en el almuerzo y fue rumbo al naranjal detrás de Laudelina y los niños, aseguró que lo planteado por la acusada era “imposible”.
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