La gran sorpresa de este Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá, más allá de la que puedan estar protagonizando sobre el verde países como Cabo Verde, es, sin duda, la afluencia a los estadios. Todos y cada uno de ellos, sin distinción de franja horario o partido que se juegue, muestran un aspecto impoluto, llenos hasta la bandera y un ambiente que se transmite a través de las pantallas.
Los datos de FIFA no dejan lugar a dudas. Antes de la jornada del domingo, el total de aficionados que habían pasado los tornos de los estadios se establecía en 2.307.947. Una media por encuentro de 64.110 espectadores y un porcentaje de ocupación del 99,54%. Una absoluta barbaridad.
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"Estadios llenos, ciudades llenas, países llenos de aficionados que disfrutan y celebran la pasión por el fútbol, la pasión por este deporte; aficionados que llenan los estadios, las Fan Zone, los festivales y las reuniones para ver los partidos en Estados Unidos, Canadá y México, pero también en todo el mundo (...) Así, el Mundial de 48 equipos ya es un enorme éxito", era el primer bance público de Gianni Infantino, presidente de FIFA.
Estadios llenos, ciudades llenas, países llenos de aficionados que disfrutan y celebran la pasión por el fútbol...

















